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Botox: el valor de empezar en el momento correcto
- Por Clínica EM
Cuando hablamos de Botox y el valor de empezar en el momento correcto, no estamos hablando solo de arrugas. Estamos hablando de cómo proyectas tu edad, cómo se siente tu piel a futuro y, sobre todo, de tomar decisiones informadas, realistas y confidenciales en un contexto profesional, no de moda ni de redes sociales.
En Clínica EM llevamos más de 25 años viendo, una y otra vez, cómo cambia el pronóstico de una piel cuando damos el vamos al Botox en el momento adecuado… y también qué pasa cuando se parte demasiado tarde o, peor aún, sin una buena indicación.
Qué es realmente el Botox y qué puede (y no puede) hacer por tu piel
El Botox es el nombre comercial más conocido de la toxina botulínica tipo A, un medicamento que usamos para relajar ciertos músculos faciales de forma muy precisa.
Al relajar esos músculos:
– Se suavizan las arrugas de expresión ya marcadas.
– Se evita que se sigan “tallando” líneas nuevas o más profundas.
– Podemos modular gestos que endurecen o entristecen la cara, como el ceño fruncido permanente.
Ojo: el Botox no rellena. No sirve para dar volumen ni para levantar estructuras caídas por flacidez. Para eso usamos otros tratamientos como ácido hialurónico o bioestimuladores. En buen chileno: si esperas que con Botox “se te suba todo”, vas a sacar pocas cuentas alegres.
Dónde está indicado y cuándo preferimos decir que no
En la práctica, solemos indicar Botox en:
– Frente con líneas horizontales marcadas al levantar las cejas.
– Entrecejo (las famosas “líneas del enojo”).
– Patitas de gallo al sonreír.
– A veces, en mentón, comisuras y nariz, según el caso.
Preferimos no recomendarlo, aunque el paciente insista, cuando:
– Vemos flacidez muy avanzada donde el Botox no será suficiente.
– Hay expectativas irreales, por ejemplo: “no quiero ninguna arruga, quiero quedar como filtro”.
– Existen contraindicaciones médicas (algunas enfermedades neuromusculares, embarazo, lactancia, ciertos medicamentos).
– La persona quiere un resultado “congelado” que va en contra de una expresión natural.
Ahí es donde entra nuestra responsabilidad médica: explicar, poner límites y ofrecer alternativas si corresponde.
Por qué el momento importa tanto más que la edad cronológica
Una de las preguntas que más escuchamos es: “Doctora, ¿cuál es la mejor edad para empezar con Botox?”. Y la respuesta honesta es: no es llegar y poner una edad fija.
Lo que pesa de verdad es:
– El grado de marca de tus arrugas en reposo.
– La fuerza de tu musculatura facial.
– Tu genética y calidad de piel.
– Tus hábitos (sol, tabaco, pantallas, estrés).
– Tu gesto: si frunces o levantas las cejas a cada rato sin darte cuenta.
En buen chileno, el carnet no manda, manda la piel.
Cómo se ve el “momento correcto” en la piel
En consulta, solemos identificar tres grandes momentos:
1. Prevención temprana (habitualmente desde mediados de los 20–30)
Hay líneas finas que aparecen solo al gesticular. En reposo, la piel aún se ve lisa.
– Aquí el Botox se usa en dosis muy bajas, modo “micro”, para prevenir que esas líneas se graben.
– El objetivo es que todo pase piola: que te veas descansado, pero nadie pueda decir “se hizo Botox”.
2. Corrección moderada (30–40 y algo)
Ya hay arrugas que se notan en reposo, especialmente en entrecejo y frente.
– El Botox aquí combina prevención y corrección.
– Los resultados son muy agradecidos: la cara se ve menos “enojada” o cansada.
– Si se acompaña de buen cuidado de piel, realmente se puede sacar cuentas alegres a mediano plazo.
3. Tratamiento tardío (40 avanzado en adelante)
Las líneas están profundamente marcadas, la piel ha perdido colágeno y hay flacidez.
– El Botox ayuda a relajar y evitar que se sigan profundizando, pero no borra por completo arrugas muy antiguas.
– Muchas veces se debe combinar con láser, biorevitalización o rellenos para lograr un cambio a toda prueba.
– Aquí es donde varios pacientes nos dicen: “Ojalá hubiera empezado antes”.
Y es exactamente ahí donde se ve el valor de empezar en el momento correcto: no se trata de verse “hecho”, sino de que la piel envejezca más lento y más armónica.
Lo que evaluamos en Clínica EM antes de decidir usar toxina botulínica
Para que un tratamiento con Botox tenga resultados naturales y confidenciales, el paso clave es la evaluación. No es “llegar y pinchar”.
En la consulta, evaluamos:
– Tu gesto en movimiento: te pedimos que frunzas, que sonrías, que levantes las cejas.
– Cómo se ve tu piel en reposo: ahí se ve qué tanto se han grabado las líneas.
– Simetrías y asimetrías de base: todos tenemos algo de asimetría facial y hay que tomarle el peso.
– Tu historia clínica: enfermedades, medicamentos, cirugías, antecedentes neurológicos, etc.
– Tu expectativa real: qué te molesta y qué esperas lograr.
A veces me llegan pacientes diciéndome: “Doctora, quiero que nadie sepa que me hice algo, pero verme menos cansada, ¿se puede?”. Y ahí les explico que, bien indicado y bien dosificado, el Botox permite justamente eso: un cambio confidencial, sin cara de máscara, sin cambiar quién eres.
Si, en cambio, detectamos que lo que te incomoda es más flacidez que arruga de expresión, podemos postergar el Botox o usarlo de manera muy acotada y priorizar otras terapias. Ir a la segura implica decir “no” cuando no es lo indicado.
Cómo es el procedimiento paso a paso
Te explico cómo lo hacemos en la práctica, de forma simple:
1. Consulta y planificación
– Conversamos sobre qué te molesta.
– Evaluamos tu gesto y tu piel.
– Definimos las zonas a tratar y la dosis aproximada.
– Te explicamos resultados esperables y posibles efectos secundarios.
2. Marcación y preparación
– En el box, marcamos los puntos estratégicos donde vamos a inyectar.
– Limpiamos muy bien la piel.
– En algunos casos usamos frío local; rara vez usamos anestesia tópica, porque el procedimiento es rápido.
3. Aplicación de Botox
– Usamos agujas muy finas.
– Son varias punciones superficiales, que se sienten como pequeños pinchacitos.
– La sesión suele durar entre 10 y 20 minutos.
4. Post procedimiento inmediato
– Puedes tener leve enrojecimiento en los puntos de inyección, que cede en cosa de nada.
– Te damos todas las indicaciones escritas para que no se te pase ningún detalle.
Cuidados posteriores y tiempos de resultado
Los cuidados básicos incluyen:
– No masajear ni frotar las zonas tratadas durante las primeras horas.
– Evitar ejercicio intenso ese día.
– No exponerse a calor extremo (saunas, baños muy calientes) justo después.
– No usar cascos o gafas muy apretadas sobre la zona tratada las primeras horas.
Los efectos no son al tiro:
– Empiezas a notar cambios a los 3–5 días.
– El efecto máximo se ve habitualmente a los 10–14 días.
– La duración promedio va de 3 a 6 meses, según zona, dosis, metabolismo y fuerza muscular.
En la revisión, solemos ajustar si hace falta. Ojo ahí: el objetivo no es inmovilizar, sino encontrar el punto justo entre expresión y suavidad.
Riesgos, efectos secundarios y cómo manejamos las expectativas
Como todo procedimiento, el uso de toxina botulínica tiene posibles efectos secundarios. Nos importa que los conozcas, sin alarmismo, pero también sin minimizar.
Lo más frecuente es:
– Pequeños moretones en los puntos de inyección.
– Molestia leve tipo pinchazo.
– Sensación de “peso” los primeros días mientras te adaptas al nuevo tono muscular.
Más raramente, pueden ocurrir:
– Asimetrías temporales.
– Caída leve de ceja o párpado si el producto migra a zonas no deseadas.
– Dolores de cabeza transitorios.
¿La buena noticia? Con técnica adecuada, dosis correctas y buena anatomía en mente, la mayoría de estos problemas son poco frecuentes y reversibles, porque el efecto del Botox no es permanente.
En buen chileno, nos gusta hacerla corta y clara con las expectativas: el Botox mejora y previene, pero no congela el tiempo ni reemplaza todos los otros cuidados. Sigue siendo clave usar fotoprotector, cuidar el sueño, no fumar y mantener una rutina de skincare a la altura.
Si quieres profundizar más en este tema, te recomiendo leer el contenido que tenemos en nuestro blog Al Box de medicina estética, donde abordamos otros tratamientos que muchas veces combinamos con el Botox para potenciar resultados.
Cuándo preferimos postergar el Botox, aunque estés motivadísima(o)
Hay situaciones donde, como médicos, elegimos no hacer el tratamiento ese día:
– Embarazo o lactancia.
– Infecciones activas en la zona a tratar.
– Pacientes que vienen con fotos muy editadas o filtros irreales como objetivo.
– Personas que han tenido demasiados tratamientos en poco tiempo y la piel “pide pausa”.
Un día llegó una paciente y me dijo: “Doctora, vengo por Botox, quiero quedar igual que esta influencer”. Al evaluar, lo que tenía era flacidez marcada y pérdida de volumen, y ningún trabajo previo con su piel. En vez de salir al paso con un Botox que no iba a cambiar lo que le molestaba de fondo, preferimos ordenar prioridades: tratamiento de calidad de piel, algo de bioestimulación, y recién más adelante una dosis moderada de toxina.
Ahí está el valor de la mirada médica: no es llegar y hacer lo que está de moda, sino construir un plan sincero, paso a paso, que tenga sentido con tu rostro y tu historia.
Resultados confidenciales: verse mejor sin que “se note el qué”
En Clínia EM apuntamos a resultados que te permitan:
– Verte más descansado y suave, sin perder tu expresión.
– Prevenir que las arrugas se marquen de tomo y lomo.
– Mantener tu tratamiento como algo confidencial, entre tú y tu equipo médico.
Si te interesa ver resultados reales, videos de procedimientos y contenidos educativos cortos, te recomiendo visitar nuestro Instagram, donde compartimos casos y explicaciones prácticas de medicina estética.
Cuando entendemos el valor de empezar en el momento correcto con Botox como una inversión a largo plazo, y no como una solución exprés antes de un evento, se transforma en una herramienta muy potente para que tu piel envejezca mejor. No se trata de borrar quién eres, sino de acompañar el paso del tiempo con criterio médico y expectativas realistas.
Y, como siempre les digo en el box, no es obligatorio hacerse nada. Pero si vas a hacerlo, que sea informado, personalizado y en manos de un equipo con experiencia, para que puedas sacar cuentas alegres con tus resultados.
Este artículo fue escrito por Doctora Blanca Girardi de Steve, Directora Médica de Clínica EM, con 25 años de experiencia en medicina estética y rejuvenecimiento facial.
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