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Ácido hialurónico: cuidados médicos con equipo de lujo
- Por Dra. Blanca Girardi de Esteve
Cuando hablamos de ácido hialurónico en consulta, casi siempre aparecen las mismas preguntas: para qué sirve realmente, qué tan seguro es, cuánto dura y qué cuidados hay que tener para no arrepentirse después. En Clínica EM vemos pacientes a diario que llegan con dudas, expectativas altas y, muchas veces, con historias no tan buenas de experiencias previas en otros lugares.
En este artículo quiero contarte, en buen chileno y con mirada médica, cómo usamos el acido hialuronico, qué evaluamos antes de indicarlo, qué riesgos existen y qué cuidados son de cajón para que la experiencia sea a toda prueba.
Qué es el ácido hialurónico y por qué se usa tanto
El ácido hialurónico es una molécula que existe de forma natural en nuestro cuerpo. Está en la piel, en las articulaciones y en otros tejidos, y tiene una función clave: retener agua y dar volumen y soporte.
Con los años, esta molécula va disminuyendo. Eso se traduce en:
– Piel más deshidratada.
– Arrugas que se marcan más.
– Pérdida de volumen en pómulos, labios, mentón, ojeras.
– Contornos faciales menos definidos.
En medicina estética usamos versiones purificadas y especialmente diseñadas de ácido hialurónico para rellenar, hidratar en profundidad y dar soporte estructural. No es una crema ni un “serum milagroso”, es un producto inyectable que debe ser manejado por médicos entrenados.
Dónde está bien indicado y cuándo preferimos decir que no
No es llegar y poner jeringas porque sí. Antes de recomendarlo, en Clínica EM evaluamos:
– Edad, tipo de piel y grado de envejecimiento.
– Estructura ósea y proporciones del rostro.
– Historial de enfermedades, alergias y medicamentos.
– Tratamientos previos (incluyendo rellenos mal puestos o permanentes).
Situaciones donde el ácido hialurónico suele ser una buena opción
En la práctica clínica, lo indicamos con frecuencia para:
– Surcos nasogenianos (las líneas entre nariz y boca), cuando realmente corresponden a pérdida de volumen y no solo flacidez.
– Líneas de marioneta y definición del mentón.
– Pómulos con pérdida de soporte, para dar “efecto lifting” suave.
– Ojeras hundidas (no pigmentadas), con técnicas muy cuidadosas.
– Labios que buscan hidratación, definición de borde o un aumento moderado.
– Línea mandibular para dar contorno y sensación de rostro más firme.
– Piel apagada y deshidratada, con ácido hialurónico más liviano tipo “skinbooster”.
Casos en que preferimos no usarlo, aunque el paciente insista
Hay situaciones donde, aunque la persona llegue decidida, nuestra recomendación es otra:
– Rostros ya sobre-rellenados: agregar más producto solo empeora el resultado.
– Inflamaciones activas en la zona (acné severo, infecciones, heridas).
– Enfermedades autoinmunes descompensadas o uso de ciertos inmunosupresores.
– Embarazo y lactancia inicial: por seguridad, preferimos postergar.
– Pacientes con expectativas irreales (“quiero quedar como otra persona”, “quiero que se borre todo al 100%”).
A veces me llegan pacientes diciéndome: “Doctora, vengo por labios XXL, como los que vi en redes”. Y al ver su rostro, su estructura y proporciones, lo responsable es explicar que un volumen exagerado las puede hacer ver poco naturales y en nada de tiempo arrepentirse. El mejor resultado es el que pasa piola, pero hace que la persona se vea fresca, armónica y como una versión descansada de sí misma.
Cómo es el procedimiento en la práctica, paso a paso
Para que no quede como algo misterioso, te detallo cómo lo abordamos en consulta.
Evaluación previa y planificación
Primero conversamos de tus objetivos: qué te molesta, qué te gustaría mejorar y qué estás dispuesta o dispuesto a cambiar. Luego hacemos una evaluación facial completa, muchas veces con fotos y marcaciones.
Ahí definimos:
– Zonas a tratar.
– Tipo de ácido hialurónico (no todos son iguales).
– Cantidad aproximada de jeringas.
– Orden de prioridades, por si no conviene hacerlo todo en una sola sesión.
Selección del tipo de ácido hialurónico
Este punto es clave y muchas veces se pasa por alto. Existen:
– Geles más densos: ideales para dar soporte (pómulos, mentón, mandíbula).
– Texturas intermedias: para surcos y contornos.
– Geles muy fluidos o “skinboosters”: para hidratar y mejorar calidad de piel.
La elección depende de tu piel, tu edad, la zona y el resultado que buscamos. No es un “uno para todo”.
El día del tratamiento
En la sesión:
1. Limpiamos muy bien la piel.
2. Marcamos las zonas clave.
3. En muchos casos aplicamos anestesia tópica (en crema) o usamos productos con lidocaína integrada.
4. Inyectamos con aguja fina o cánula, según el área y tu anatomía.
5. Moldeamos suavemente el producto con las manos para lograr una distribución homogénea.
El procedimiento suele durar entre 20 y 45 minutos, dependiendo de las zonas. La mayoría de los pacientes se sorprende de lo rápido que es y de que se puede volver a las actividades normales en cosa de nada, con algunos cuidados básicos.
Cuidados posteriores para sacar cuentas alegres
Aquí es donde el gancho de los cuidados se vuelve protagonista. Un buen resultado no depende solo de lo que haga el médico: tus hábitos después del procedimiento importan harto.
Durante las primeras 24–48 horas recomendamos:
– Evitar calor intenso directo en la cara (sauna, baños muy calientes, sol).
– No hacer ejercicio intenso el mismo día.
– No masajear la zona, salvo indicación específica.
– No tomar alcohol en exceso la primera noche.
– No aplicar maquillaje pesado en las primeras horas.
Si aparece un pequeño moretón o inflamación leve, es esperable y suele mejorar en pocos días. Puedes usar compresas frías suaves, siempre con una barrera entre el hielo y la piel.
Ojo ahí con automedicarse o hacer “remedios caseros” raros. Si algo te preocupa, lo correcto es escribirnos o venir a control. Ir a la segura es siempre la mejor estrategia.
Riesgos, efectos secundarios y señales de alerta
Todo procedimiento médico tiene riesgos, y nuestro deber es explicarlos con claridad.
Lo más frecuente (y generalmente leve) es:
– Enrojecimiento transitorio.
– Sensación de tensión o presión local.
– Pequeños moretones.
– Leve asimetría inicial por inflamación (que tiende a ajustarse en días).
Más raramente pueden aparecer:
– Inflamación más intensa o prolongada.
– Nódulos o irregularidades palpables.
– Reacciones inflamatorias tardías.
Y existe un riesgo poco frecuente pero serio: compromiso vascular si el producto entra en un vaso sanguíneo. Por eso es fundamental que el procedimiento lo haga un equipo médico entrenado, con conocimiento de anatomía y con acceso al manejo adecuado, incluyendo hialuronidasa (enzima que disuelve el ácido hialurónico) en caso de ser necesaria.
Si después de un tratamiento notas:
– Dolor intenso y que empeora.
– Cambios bruscos de color en la piel (pálida, morada o moteada).
– Disminución de la visión o molestias en un solo ojo.
No es tema para “ver mañana”: hay que consultar al tiro.
Cuánto duran los resultados y cada cuánto repetir
La duración del ácido hialurónico depende de varios factores:
– Zona tratada (los labios, por ejemplo, suelen durar menos que la línea mandibular).
– Tipo de producto (más o menos denso).
– Tu metabolismo y hábitos (tabaco, sol, ejercicio intenso).
En términos generales, hablamos de rangos:
– Labios: 6–9 meses.
– Ojeras: 9–18 meses.
– Pómulos y mentón: 12–24 meses.
– Skinboosters de hidratación: 6–12 meses, según esquema.
No esperes que “se borre” de un día para otro; el efecto va disminuyendo de a poco. Lo ideal es planificar mantenciones periódicas para ir acompañando el envejecimiento y no tener cambios bruscos.
Si quieres profundizar más en el tema de hidratación profunda de la piel, te recomiendo leer el contenido que tenemos en nuestro blog Al Box de medicina estética: ¿Cuánto dura la mesoterapia facial para hidratar y dar luminosidad a la piel?.
Lo que solemos corregir de tratamientos hechos en otros lados
En el box algunos pacientes me cuentan cosas como: “Doctora, me pusieron ácido hialurónico en los pómulos y quedé rara, como hinchada hacia adelante”, o “me rellenaron las ojeras y ahora tengo bolsitas”.
Lo que más vemos que requiere corrección es:
– Exceso de volumen en zonas finas (labios, ojeras).
– Productos muy densos usados en áreas donde no corresponde.
– Rellenos puestos siguiendo modas y no la anatomía del paciente.
– Falta de integración con el resto de la cara (una sola zona intervenida, el resto envejecida).
En muchos de estos casos utilizamos hialuronidasa para disolver parcial o totalmente el producto y, una vez que la zona está estable, podemos planificar un tratamiento nuevo, más armónico y conservador.
Cómo tomarte en serio tu decisión con ácido hialurónico
Si estás evaluando este tratamiento, algunas recomendaciones prácticas:
– Tener ojo con las ofertas demasiado baratas. El producto tiene costo y la experiencia del equipo también.
– Preguntar qué tipo de ácido hialurónico usan, si es de marca reconocida y si tienen hialuronidasa disponible en la clínica.
– Ver fotos de casos reales propios del equipo, no solo imágenes de catálogo.
– Asegurarte de que la evaluación la haga un médico, no solo alguien “comercial”.
Si te interesa ver resultados reales, videos de procedimientos y contenidos educativos cortos, te recomiendo visitar nuestro Instagram, donde compartimos casos y explicaciones prácticas de medicina estética que vivimos día a día.
Cuando el ácido hialurónico se indica bien, con criterios médicos claros, con un equipo talentoso y con los cuidados adecuados antes y después, los pacientes suelen sacar cuentas alegres: se ven más frescos, más descansados y, sobre todo, siguen pareciéndose a sí mismos.
En Clínica EM esa es la meta: priorizar tu seguridad, cuidar tu expresión y acompañarte en el tiempo, sin promesas mágicas, pero con resultados progresivos y realistas. Si estás pensando en dar el vamos a un tratamiento con ácido hialurónico, lo más importante es que te informes bien, resuelvas todas tus dudas en consulta y tomes una decisión tranquila, con peso médico detrás.
Este artículo fue escrito por Doctora Blanca Girardi de Esteve, Directora Médica de Clínica EM, con 25 años de experiencia en medicina estética y rejuvenecimiento facial.
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