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Botox: checklist básico para un resultado seguro
- Por Clínica EM
Cuando hablamos de Botox, muchos pacientes llegan al box con una mezcla de entusiasmo y susto. Y es lógico: es un tratamiento muy popular, pero no es llegar y pinchar. Desde Clínica EM, donde trabajamos a diario con toxina botulínica, quiero compartirte un checklist básico para un resultado seguro con Botox, explicado en buen chileno, con un enfoque apasionado por tu salud y no solo por el resultado estético.
Primero lo primero: qué es realmente el Botox y cómo actúa
Botox es el nombre comercial más conocido de la toxina botulínica tipo A, es una toxina que usamos para relajar de forma temporal ciertos músculos.
En estética facial lo indicamos principalmente para:
– Líneas de expresión de la frente.
– Entrecejo marcado (ese gesto de “enojado”).
– Patitas de gallo alrededor de los ojos.
– Sonrisa gingival en casos seleccionados.
La toxina bloquea, de manera controlada, la señal nerviosa que hace que el músculo se contraiga. Así, la piel que está sobre ese músculo se ve más lisa, con menos arrugas dinámicas.
El efecto no es inmediato. Suele partir a los 3–5 días, se nota bien hacia los 10–14 días, y dura en promedio 3–4 meses (a veces un poquito más, a veces un poco menos, según cada persona).
Antes de decidir: cuándo sí y cuándo no conviene aplicarse Botox
Aquí empieza, en serio, tu checklist básico para un resultado seguro. Antes de pensar en precios, ofertas o redes sociales, hay que aclarar si eres candidata o candidato.
Indicaciones habituales (cuándo sí tiene sentido)
En general, consideramos que el Botox está bien indicado cuando:
– Tus arrugas aparecen o se marcan más al gesticular (arrugas dinámicas).
– Tienes entrecejo muy activo que te da aspecto de cansancio o enojo.
– Tu piel aún tiene buena calidad, pero quieres prevenir que las líneas se marquen en reposo.
– Buscas un resultado natural, no una cara congelada.
– Estás dispuesta(o) a repetir el tratamiento cada ciertos meses, porque no es definitivo.
Casos en que preferimos NO usar Botox, aunque el paciente lo pida
Hay situaciones en que, aunque el paciente insista, en Clínica EM preferimos frenar y explicar:
– Embarazo o lactancia: por precaución, no recomendamos Botox.
– Enfermedades neuromusculares (por ejemplo, miastenia gravis): es una contraindicación importante.
– Infecciones activas en la zona (granitos, herida, dermatitis fuerte).
– Expectativas irreales: si alguien quiere cambiar totalmente su expresión, “borrar” toda arruga o parecer otra persona, ojo ahí. No es el tratamiento adecuado.
– Arrugas estáticas muy profundas, donde ya hay pérdida grande de volumen o calidad de piel. Ahí el Botox solo no va a lograr lo que el paciente espera, y hay que complementar con otros tratamientos.
A veces me llegan pacientes diciéndome algo como: “Doctora, póngame Botox en todo, quiero quedar lisa al tiro”. Y ahí, en vez de solo seguir la solicitud, nos tomamos el tiempo para explicar que un exceso de toxina puede verse poco natural, cambiar la expresión o incluso alterar la armonía facial. No es llegar y hacer todo lo que se pide: el rol médico es saber decir cuándo sí y cuándo no.
Paso a paso en consulta: cómo preparamos un Botox seguro
Para que el tratamiento sea seguro, hay varias etapas que no se pueden saltar. Aquí entra en juego nuestro enfoque clínico y apasionado por la seguridad.
1. Evaluación detallada
En buen chileno: antes de pinchar, tenemos que “tomarle el peso” a tu caso.
En esta etapa revisamos:
– Tu historia clínica completa (enfermedades, medicamentos, alergias, cirugías previas).
– Antecedentes neurológicos o musculares.
– Si has usado Botox antes, cuánto, dónde y cómo te fue.
– Evaluación de la mímica facial: cómo se mueve tu frente, tu entrecejo, tus párpados, la posición de las cejas.
También preguntamos cosas específicas como:
– ¿Tienes eventos importantes pronto (matrimonio, graduación, viaje)?
– ¿Trabajas con la expresión facial de forma intensa (actores, comunicadores, etc.)?
Todo esto nos ayuda a decidir dosis, puntos de aplicación y, derechamente, si es el mejor tratamiento para ti.
2. Explicar el plan (y dejar todo claro)
Después viene una conversación muy transparente:
– Qué podemos lograr razonablemente.
– Qué NO vamos a lograr con Botox solo.
– Cómo se verá tu cara los primeros días (a veces hay pequeñas marcas o moretones que luego pasan piola).
– Qué efectos adversos pueden aparecer, aunque sean poco frecuentes.
En esta parte, no prometemos milagros. Preferimos que “saques cuentas alegres” porque el resultado superó tus expectativas, y no al revés.
3. Procedimiento el día del tratamiento
Ese día, el checklist dentro del box incluye:
– Limpieza cuidadosa de la piel en la zona a tratar.
– Marcación de puntos según tu musculatura propia (no usamos mapas genéricos copiar/pegar).
– Uso de agujas muy finas, para minimizar molestia y moretones.
– Dosis calculadas según peso, fuerza muscular, sexo y objetivos del tratamiento.
El procedimiento suele durar entre 10 y 20 minutos. Es rápido, pero no por eso menos profesional. No es un “ratito de mall”, es un acto clínico que requiere experiencia y precisión.
Cuidados después de tu Botox: lo que sí y lo que no debes hacer
Aquí es donde varios pacientes, por desconocimiento, se saltan pasos clave. Ojo con este checklist post Botox para ir a la segura.
Primeras 4 horas
– Mantenerse en posición erguida (no acostarse).
– Evitar tocar, masajear o presionar las zonas tratadas.
– No hacer ejercicio intenso.
– No usar gorros muy apretados, cintillos o cascos que compriman la frente.
Primeras 24 horas
– Evitar saunas, baños de vapor, jacuzzi o calor excesivo directo en la cara.
– No hacerse otros procedimientos faciales en la misma zona (masajes, limpiezas profundas, radiofrecuencia, etc.).
– Maquillaje ligero está permitido, pero sin frotar fuerte.
Primeros 7–10 días
– No programar otros tratamientos que puedan interferir con el asentamiento de la toxina en los mismos músculos.
– Observar de forma tranquila la evolución: a veces el efecto se va equilibrando día a día, así que no hay que juzgar el resultado final al segundo día.
En Clínica EM siempre agendamos, de cajón, un control alrededor del día 14. Ahí vemos el resultado con la toxina ya asentada y, si es necesario, ajustamos pequeñas dosis complementarias.
Riesgos y efectos secundarios: lo que tienes que saber sí o sí
Hablar de Botox responsablemente implica mencionar no solo lo lindo, sino también lo que puede salir distinto a lo esperado, aunque sea poco frecuente.
Entre los efectos secundarios posibles están:
– Dolor leve o sensación de presión en el sitio de inyección (generalmente transitorio).
– Pequeños moretones.
– Asimetrías leves en la expresión, que muchas veces se pueden ajustar.
– En casos puntuales, caída parcial del párpado o de la ceja si la toxina migra o se aplica en un punto inadecuado.
Estos últimos son poco frecuentes cuando el tratamiento lo realiza un doctor entrenado, con buena técnica y dosis adecuadas. Aun así, te lo explicamos al tiro en consulta, porque ocultarlo no sería ético.
Por eso insistimos en que el Botox debe aplicarse en un entorno clínico serio, con profesionales de tomo y lomo y protocolos claros. No en cualquier lugar improvisado o “evento de belleza” sin respaldo médico.
Duración del efecto y frecuencia recomendada
En promedio, el efecto dura:
– Entre 3 y 4 meses en la mayoría de los pacientes.
– Algunas personas metabolizan más rápido y duran un poco menos.
– Otras, sobre todo con uso muy constante y bien dosificado, pueden extenderse a unos 5–6 meses.
Algo importante: no recomendamos acortar demasiado los intervalos “para mantener siempre congelado”. Hacer retoques muy seguidos, sin dar tiempo al músculo para recuperar algo de función, puede no ser lo mejor a largo plazo.
Nuestro enfoque es que el Botox acompañe tu expresión, no que la anule por completo. Que te veas descansado, más fresco, pero sigas siendo tú.
Checklist final: puntos clave para un Botox seguro en la práctica
Para hacerla corta, te dejo un resumen a modo de checklist práctico:
1. Evalúa si eres candidato: arrugas dinámicas, buena salud general, sin embarazo ni lactancia.
2. Elige un lugar profesional con experiencia en toxina botulínica, no solo “bonito para Instagram”.
3. Exige una evaluación completa antes de cualquier pinchazo.
4. Pregunta por los riesgos y alternativas si lo que quieres no se logra solo con Botox.
5. Sigue al pie de la letra las indicaciones post tratamiento: nada de ejercicio intenso ni calor excesivo el mismo día.
6. Agenda tu control de las 2 semanas, es parte del tratamiento, no un “extra”.
7. No persigas la cara congelada: los mejores resultados son los que se ven naturales y pasan piola.
8. Respeta los tiempos entre sesiones para cuidar tus músculos y tu expresión a largo plazo.
Si quieres profundizar más en este tema, te recomiendo leer el contenido que tenemos en nuestro blog Al Box de medicina estética, donde entramos en detalle en varios tratamientos complementarios que muchas veces combinamos con Botox.
Y si te interesa ver resultados reales, videos de procedimientos y contenidos educativos cortos, te recomiendo visitar nuestro Instagram, donde compartimos casos y explicaciones prácticas de medicina estética.
Como ves, un checklist básico para un resultado seguro de Botox no es solo una frase, es una manera de trabajar: entender cuándo sí, cuándo no, cómo hacerlo de forma responsable y cómo acompañarte para que te veas mejor, sin perder tu identidad.
Este artículo fue escrito por Doctora Blanca Girardi de Steve, Directora Médica de Clínica EM, con 25 años de experiencia en medicina estética y rejuvenecimiento facial.
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