Cambios en el tercio medio del rostro: área malar

tercio medio del rostro

Cuando hablamos de cambios en el tercio medio del rostro específicamente en el área malar, en buen chileno estamos hablando de lo que pasa con “los pómulos y su entorno” a medida que pasan los años. En el box de Clínica EM lo vemos todos los días: pacientes que sienten que “la cara se les cayó”, que se ven más cansados aunque duerman bien, o que notan que las ojeras y los surcos se marcaron de un día para otro.

En este artículo quiero contarte, desde la experiencia clínica real, qué ocurre en esa zona, por qué cambia, cuánto dura típicamente esa evolución en el tiempo y cómo lo abordamos de manera segura y realista.

Qué es realmente el tercio medio y el área malar

Para ordenar las ideas, dividimos la cara en tercios: superior (frente y cejas), medio (pómulos, mejillas, ojeras, parte alta del surco nasogeniano) e inferior (boca, mentón, línea mandibular).

El área malar corresponde a la región de los pómulos, que incluye:

– El hueso malar (el “hueso del pómulo”).
– La grasa profunda y superficial de la mejilla alta.
– La piel que recubre esa estructura.

Es una zona clave, porque actúa como “pilar” que sostiene la expresión juvenil del rostro. Cuando el tercio medio se ve sano y con volumen equilibrado, de cajón toda la cara se percibe más fresca, incluso si hay algunas arrugas finas.

tercio medio del rostro

Cómo envejece el área malar a lo largo de los años

El envejecimiento en el tercio medio no ocurre de un día para otro; es un proceso histórico, lento, que se va acumulando en capas. No es solo piel, no es solo grasa, no es solo hueso: es todo al mismo tiempo.

Cambios óseos: la base se va “achicando”

Con los años, el hueso del maxilar y el pómulo:

– Pierde proyección.
– Se reabsorbe en ciertas zonas.
– Cambia su ángulo y soporte.

En palabras simples, la base donde se apoya la grasa y la piel se va “encogiendo”. Esto hace que el tejido blando de encima pierda sostén y tienda a caer. A veces la paciente me dice: “Doctora, yo siento que antes tenía los pómulos más marcados y ahora todo se fue hacia la parte baja de la cara”. Y tiene toda la razón.

Cambios en la grasa malar: se pierde y se desplaza

En el tercio medio existen compartimentos de grasa, más profundos y más superficiales. Con el tiempo:

– Algunos compartimentos pierden volumen.
– Otros se desplazan hacia abajo.
– Se marcan transiciones que antes eran suaves (como ojeras o surco nasogeniano).

Eso explica por qué alguien puede verse “demacrado” en la parte alta del pómulo, pero a la vez con más volumen o “bolsitas” en la parte media o baja de la mejilla. No es que la cara engorde o adelgace al azar, es que la distribución cambia.

Cambios en piel y ligamentos

Sobre todo esto va la piel, que:

– Se hace más delgada y menos elástica.
– Muestra manchas, pequeñas venitas y textura irregular.

Y entre medio están los ligamentos de retención, que son como “anclas” que sujetan los tejidos. Con la edad algunos se relajan, otros quedan fijos mientras la grasa cae alrededor, y se forman pliegues más visibles, como:

– Surcos nasogenianos más profundos.
– Hundimiento marcado bajo el párpado (ojera tipo “surco”).
– Aspecto de “cara cansada” permanente.

Lo que más vemos en el box: síntomas y quejas típicas

En el día a día en Clínica EM, lo que más escucho respecto al tercio medio es:

– “Doctora, todos me dicen que parezco cansada”.
– “Siento que se me hicieron hoyuelos o sombras en las mejillas”.
– “Me miro de perfil y veo que ya no tengo pómulos como antes”.
– “Tengo fotos de hace 5 años y soy la misma, pero algo raro cambió”.

Un día llegó una paciente y me dijo: “No quiero que me rellenen los surcos ni las ojeras, yo solo quiero volver a tener mi cara de antes”. Y ahí es cuando le explicamos que, si solo perseguimos el surco o la ojera sin mirar el área malar, vamos persiguiendo sombras en vez de tratar el origen del problema.

Ojo ahí: los cambios en el tercio medio muchas veces se notan más por la luz y las sombras en fotos que por la cantidad de arrugas. No es llegar y estirar la piel o borrar una linea; se trata de devolver soporte donde se ha perdido.

Cómo evaluamos el tercio medio en consulta

Antes de hablar de cualquier tratamiento, en el box hacemos una evaluación sistemática:

1. Historia clínica completa
– Edad, antecedentes médicos, medicamentos.
– Cambios de peso importantes.
– Hábitos (tabaco, sol, sueño).

2. Análisis frontal y de perfil
– ¿Cómo se ve el pómulo en reposo y al sonreír?
– ¿Dónde empiezan y terminan las ojeras?
– ¿Qué tan marcados están los surcos nasogenianos?

3. Palpación de la zona malar
– Cuánta grasa profunda hay disponible.
– Calidad de la piel y del tejido subcutáneo.
– Localización de puntos de anclaje y zonas de riesgo.

4. Fotografía comparativa
Muchas veces revisamos fotos antiguas del paciente. Es un registro histórico personal que ayuda muchísimo a entender qué se perdió, dónde y en qué magnitud.

Solo después de eso decidimos si conviene trabajar la reposición de volumen, el tensado de la piel, la mejora de calidad cutánea, o combinaciones.

En qué se traducen los cambios del área malar en la vida diaria

Para el paciente, todos estos procesos técnicos se traducen en cosas súper cotidianas:

– Maquillaje que ya no “asienta” bien sobre la mejilla.
– Ojeras que necesitan cada vez más corrector.
– Selfies de perfil donde se nota menos pómulo y más “cara caída”.
– Sensación de que en cosa de nada el rostro se ve más duro o triste, aun estando de buen ánimo.

A veces me llegan pacientes diciéndome: “Doctora, me hice relleno de ojeras en otro lado y quedé rara, como hinchada, pero sigo viéndome cansada”. Muchas veces, el problema es que se trató solo el surco bajo el ojo, sin considerar que el volumen profundo del área malar está al debe. Si el andamio no está bien, cualquier retoque superficial se nota artificial.

Tiempo, duración y expectativas realistas

Hablemos de duración, que es una de las preguntas históricas más repetidas en consulta: “¿Cuánto me va a durar esto?”.

Primero, lo más importante:
El envejecimiento del tercio medio es un proceso continuo, que no se detiene. Ningún tratamiento congela el tiempo. Lo que podemos hacer es modificar la curva de envejecimiento y mejorar la manera en que se expresa en tu cara.

En general, cuando trabajamos el área malar con técnicas de soporte y restauración de volumen (por ejemplo, con ácido hialurónico profundo o bioestimuladores de colágeno, sin entrar en detalles de marcas):

– El efecto visible puede durar de 12 a 24 meses, según el producto, la técnica y el metabolismo de cada persona.
– La mejoría en la estructura de la piel (más colágeno, mejor calidad) puede extenderse más allá de la duración del producto mismo.
– A nivel práctico, solemos reevaluar a los 9–12 meses para ver si hace falta un refuerzo pequeño o solo control.

Es clave entender que no trabajamos con “todo o nada”. Preferimos planes graduales, donde se hace una primera intervención y luego pequeños ajustes, en vez de grandes cambios que después cueste mantener.

Cuándo conviene intervenir y cuándo es mejor esperar

Hay situaciones en que recomendamos empezar a tratar el tercio medio antes de que el cambio sea muy notorio:

– Pacientes entre 30 y 40 años con pérdida leve de volumen malar, pero sin flacidez marcada.
– Caras naturalmente muy delgadas, donde el adelgazamiento temprano deja la zona hueca.
– Personas con historia de sol intenso o tabaquismo, que adelantan el envejecimiento de la piel.

En otros casos, somos más cautos o incluso desaconsejamos rellenar el área malar, aunque el paciente lo pida:

– Cuando ya hay flacidez severa y piel muy descolgada: solo volumen no va a resolver el problema, y puede dar un efecto pesado o poco natural.
– En pacientes que buscan un cambio extremo, muy por encima de su anatomía, lo que genera un aspecto artificial.
– Si hay enfermedades activas de la piel, infecciones o condiciones médicas no compensadas.

En buen chileno: no es llegar y “subir los pómulos”. Hay que tener ojo con la indicación. A veces es mejor partir por mejorar la calidad de piel, o por otras zonas que están tirando visualmente la cara hacia abajo.

Qué podemos lograr (y qué no) mejorando el tercio medio

Trabajar de forma adecuada el tercio medio del rostro permite:

– Suavizar surcos sin “borrarlos a lápiz”, manteniendo expresión natural.
– Reducir el aspecto de cansancio bajo los ojos.
– Devolver una ligera proyección a los pómulos, que ayuda a “levantar” visualmente la cara.
– Mejorar la transición entre párpado inferior y mejilla.

Lo que no podemos prometer, y es importante decirlo tal cual:

– No vamos a volver exactamente a la cara que tenías a los 20, porque la estructura ósea y la calidad de piel ya son otras.
– No se corrigen problemas severos de flacidez solo con volumen; en esos casos hay que pensar en estrategias combinadas, e incluso en cirugía en determinados pacientes.
– No se puede garantizar una duración exacta en meses; hablamos de rangos aproximados, y revisamos caso a caso.

La idea no es que el resultado “grite” que te hiciste algo, sino que puedas pasar piola, que los demás te vean mejor sin saber al tiro por qué.

Cómo tomarte el tiempo para decidir bien

Mi recomendación, cuando alguien está evaluando tratar su tercio medio, es:

– Traer fotos antiguas que te representen bien.
– Preguntarte qué es lo que realmente te molesta: ¿sombras? ¿flacidez? ¿pómulos planos?
– Ser muy honesta(o) con tu estilo de vida y tu disposición a mantener el resultado en el tiempo.

En Clínica EM preferimos explicarlo de tomo y lomo, mostrarte en el espejo con marcaciones suaves, y recién ahí dar el vamos a un plan. La intención nunca es vender un tratamiento puntual, sino acompañar un proceso de envejecimiento saludable y estéticamente armónico.

Si quieres profundizar más en este tema, te recomiendo leer el contenido que tenemos en nuestro blog Al Box de medicina estética, donde vamos desarrollando muchos de estos conceptos de forma simple y basada en la experiencia clínica diaria.

Y si te interesa ver resultados reales, videos de procedimientos y contenidos educativos cortos, te recomiendo visitar nuestro Instagram, donde compartimos casos y explicaciones prácticas de medicina estética.

Al final del día, entender los cambios en el tercio medio del rostro: área malar te ayuda a tomar mejores decisiones, ir a la segura y sacar cuentas alegres con el espejo a medida que pasan los años, sin promesas mágicas, pero sí con un plan serio y personalizado.

Este artículo fue escrito por Doctora Blanca Girardi de Steve, Directora Médica de Clínica EM, con 25 años de experiencia en medicina estética y rejuvenecimiento facial.

Cómo cambian con el tiempo el tercio medio del rostro y el área malar, y qué vemos en consulta al evaluar pómulos, ojeras y surcos en pacientes reales.

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