Cómo crear un plan de cuidado facial anual junto a especialistas

Cuando un paciente me pregunta en consulta cómo crear un plan de cuidado facial anual, casi siempre viene con la idea de “una crema buena” o “un par de limpiezas” y listo. En buen chileno: pensamos que con voluntad y un buen producto se arregla todo. Pero en el box vemos otra cosa: la piel cambia mes a mes, el clima de Santiago no ayuda mucho, el estrés pega fuerte y los tratamientos aislados se quedan cortos.

En Clínica EM hemos aprendido que lo que realmente funciona es ordenar el año de tu piel, igual que ordenas tus vacaciones o tu presupuesto. No es llegar y probar cosas sueltas, sino construir un plan que tenga lógica profesional, tiempos claros y metas realistas.

Qué evaluamos al principio del año (o antes de dar el vamos)

Antes de hablar de tratamientos, tenemos que entender de dónde partimos para armar el plan de cuidado facial anual. En la consulta inicial siempre dedicamos tiempo a:

– Tipo de piel: seca, mixta, grasa, sensible, reactiva.
– Problemas prioritarios: manchas, acné, rosácea, arrugas, flacidez, poros, textura, cicatrices, etc.
– Edad y antecedentes médicos: uso de medicamentos, alergias, enfermedades de base.
– Estilo de vida: sol, deporte al aire libre, turnos nocturnos, cigarro, alimentación, estrés.
– Rutina actual: qué te pones realmente todos los días (no lo que te gustaría ponerte).

A veces me llegan pacientes diciéndome: “Doctora, quiero hacerme todo en verano, así adelanto”. Y ahí al tiro frenamos un poco. Si alguien ama la playa y se expone harto al sol, no tiene sentido concentrar peelings agresivos o láser en enero. Planificar bien el año es, justamente, ir a la segura con lo que se puede hacer en cada época.

Cómo crear un plan de cuidado facial anual junto a especialistas sin enredarse

Para que no se vuelva algo imposible de seguir, en la práctica dividimos el año en tres grandes pilares:

1. Rutina diaria en casa, simple pero constante.
2. Procedimientos en consulta, organizados por épocas del año.
3. Controles y ajustes, porque la piel no se comporta igual todo el año.

La voluntad es importante, claro, pero lo que hemos visto en el box es que si el plan es muy complicado, no resulta. Preferimos partir con pocos pasos bien hechos, y luego ir sumando.

1. Rutina diaria: el 60–70 % del resultado

Ojo con esto: ningún tratamiento de consulta compensa una piel que se cuida mal todos los días. Para la mayoría de los pacientes, dejamos algo así, (adaptado a cada caso) ya que cada piel es única:

En la mañana:

Limpieza suave, no abrasiva.
Antioxidante (por ejemplo, vitamina C, si la piel lo tolera).
Hidratante según tipo de piel.
Fotoprotector amplio espectro, reaplicado si hay sol.

En la noche:

– Limpieza (a veces doble limpieza si usas maquillaje o pantallas pesadas).
– Activo específico según problema:
– Despigmentantes si hay manchas.
– Retinoides u otros reguladores si queremos estimular colágeno o mejorar textura.
– Fórmulas calmantes si hay rosácea o piel muy sensible.
– Hidratante adecuada.

Lo que más me preguntan en el box es: “¿Tengo que usar todo esto todos los días?”. Mi respuesta es siempre la misma: prefiero tres pasos que hagas a toda prueba, todos los días, antes que seis que sigas una semana y luego abandones, eso es lo más importante al armar tu plan de cuidado facial anual.

Cómo organizamos el año según estaciones

Aquí está “lo que casi nadie te cuenta”: no todos los tratamientos convienen en cualquier mes. En Clínica EM nosotros cruzamos el calendario de tu piel con el calendario real para armar tu plan de cuidado facial anual.

Otoño e invierno: época ideal para tratamientos intensivos

Estos meses son nuestros regalones para trabajar con más intensidad, porque la exposición al sol baja y el clima ayuda.

En esta etapa solemos priorizar:

Peelings químicos para manchas, textura y poros.
Láseres fraccionados o no ablativos para cicatrices, fotoenvejecimiento y tono disparejo.
Bioestimuladores de colágeno si buscamos mejorar calidad de piel y firmeza a mediano plazo.

Un día llegó una paciente y me dijo: “Doctora, todos mis veranos son para esconder manchas con maquillaje, quiero que este año sea distinto”. Con ella armamos un plan fuerte de otoño–invierno: combinamos peelings mensuales, un láser programado y una rutina estricta con despigmentantes y bloqueador. No fue magia ni de un día para otro, pero al verano siguiente pudo “pasar piola” con menos base y más seguridad.

Primavera y verano: mantener y proteger

En primavera empezamos a bajar la intensidad de los tratamientos que puedan sensibilizar demasiado la piel al sol.

En estos meses solemos:

– Mantener rutinas despigmentantes y antioxidantes, ajustando potencia.
– Reforzar al máximo el fotoprotector y la re-aplicación realista.
– Incluir tratamientos que no dependen tanto de evitar el sol directo, como algunos inyecciones hidratantes, toxina botulínica o ciertos bioestimuladores, según el caso.
– En pacientes muy “soleros”, reducimos peelings profundos y ciertos láseres.

Aquí la clave es no “tirar por la borda” todo lo avanzado durante el invierno. Muchas veces lo que hacemos en verano es un plan de mantención, con énfasis en no retroceder.

Cómo decidir qué se hace primero y qué se deja para después

No es raro que un paciente llegue con una lista mental: “arrugas, manchas, poros, papada, ojeras… todo”. Pero con recursos, tiempo y piel reales, hay que priorizar.

En consulta ordenamos así:

1. Lo que afecta la salud de la piel: acné inflamatorio, rosácea activa, dermatitis. Eso va primero.
2. Lo que más te acompleja en el día a día: a veces son las manchas, otras la flacidez del tercio inferior, otras el brillo excesivo.
3. Lo que conviene tratar antes: por ejemplo, mejorar textura y calidad de piel antes de ciertos procedimientos más avanzados.

Ojo ahí: un buen plan de cuidado facial anual no es un “checklist” rígido, es una hoja de ruta que te guía. Si a mitad de año pasa algo (embarazo, cambio de trabajo, viaje largo al Caribe), se ajusta, no se abandona.

Expectativas reales: voluntad sí, perfección no

Algo que conversamos mucho en el box es el tema de las expectativas. Con un buen plan de cuidado facial anual:

– La piel puede verse más luminosa, pareja y firme.
– Las manchas pueden atenuarse notablemente.
– Las arrugas finas y la textura pueden mejorar de forma visible.

Pero no siempre vamos a “borrar todo”. Hay cosas que mejoran y otras que simplemente aprendemos a manejar con constancia y controles.

También es parte de nuestra voluntad profesional decirte cuándo algo no es buena idea, aunque lo tengas entre ceja y ceja:

– Si pides un procedimiento muy agresivo en pleno verano con mucho sol.
– Si estás embarazada o en lactancia y ciertos activos o tecnologías no son seguros.
– Si tu piel está muy sensibilizada por productos caseros, automedicación o tratamientos previos mal indicados.

Nuestra prioridad es que, al final del año, saquemos cuentas alegres no solo por cómo te ves, sino por cómo llegó tu piel a ese punto: sana y bien cuidada.

Controles, ajustes y la importancia del seguimiento

Para que un plan anual funcione en serio, no basta una consulta en marzo y listo. En la práctica, lo que vemos que da mejor resultado es:

– Un control a los 2–3 meses para evaluar tolerancia a la rutina y primeros cambios.
– Controles asociados a los ciclos de tratamientos (por ejemplo, después de una serie de rellenos o de Botox).
– Una revisión grande anual, donde miramos fotos comparativas, cambios de estilo de vida y nuevas metas.

Muchas veces, en estos controles, simplificamos la rutina para que sea más realista. Mejor ajustar a tiempo que terminar con un plan que, en papel, se ve perfecto pero en tu baño se queda lleno de frascos sin usar.

Si quieres profundizar más en este tema, te recomiendo leer el contenido que tenemos en nuestro blog Al Box de medicina estética, donde explicamos con más detalle cómo funcionan distintos tratamientos y combinaciones posibles a lo largo del año.

plan de cuidado facial anual

Cómo aprovechar al máximo tu voluntad y el trabajo del especialista

Para que una estrategia de cuidado facial anual de verdad rinda frutos, te dejo los puntos que más repetimos en consulta:

Sé honesta contigo misma: cuántos pasos puedes hacer de lunes a domingo sin mentirte.
Pregunta todo lo que necesites en el box: dosis, tiempos, alternativas; no hay preguntas tontas.
No te compares con la piel de otras personas en redes; cada plan es de tomo y lomo, distinto para cada paciente.
Informa cambios importantes: nuevos medicamentos, viajes, embarazo, cambios de dieta, etc.
Cuida tus expectativas: buscamos mejorar y acompañarte, no prometer milagros.

Si te interesa ver resultados reales, videos de procedimientos y contenidos educativos cortos, te recomiendo visitar nuestro Instagram, donde compartimos casos y explicaciones prácticas de medicina estética.

Al final del día, cómo crear un plan de cuidado facial anual junto a especialistas no se trata de llenarte de nombres raros o protocolos interminables, sino de sentarnos contigo, entender tu piel y tu vida, y construir un camino que puedas seguir sin volverte loca. Con constancia, controles y un equipo profesional detrás, tu piel puede ir mejorando año tras año, en vez de sentir que partes de cero cada verano.

Este artículo fue escrito por Doctora Blanca Girardi de Steve, Directora Médica de Clínica EM, con 25 años de experiencia en medicina estética y rejuvenecimiento facial.

Cómo crear un plan de cuidado facial anual junto a especialistas, con expectativas reales y un esquema que sí puedes seguir todo el año.

Contenido relacionado

Suscríbete para recibir contenidos

Te enviaremos a tu correo contenidos exclusivos
agenda una evaluacion clinica estetica