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¿Los tratamientos esteticos son seguros? visión profesional
- Por Clínica EM
La pregunta ¿Los tratamientos esteticos son seguros? aparece casi todos los días en nuestro box en Clínica EM. Y es totalmente válida: nadie quiere poner en riesgo su salud por verse mejor. En este artículo quiero contarte, sin adornos ni promesas mágicas, cuándo estos procedimientos son seguros, cuándo no lo son y qué tienes que exigir para ir a la segura.
Qué entendemos por “tratamientos estético seguros”
Cuando hablamos de seguridad en medicina estética, no basta con decir “no pasó nada malo”. Un tratamiento realmente seguro cumple varios criterios a la vez.
Un procedimiento estético se considera seguro cuando:
– Está indicado para tu caso específico (no para “la amiga a la que le resultó increíble”).
– Se realiza con productos aprobados por entidades regulatorias serias.
– Lo hace un doctor con formación en medicina estética y experiencia práctica.
– Se ejecuta en una clínica o centro con protocolos, insumos y equipamiento a toda prueba.
– Tiene un plan de seguimiento y manejo de eventuales complicaciones.
Ojo: “seguro” no significa “cero riesgo”. Significa que los riesgos se han minimizado al máximo, que los conocemos de tomo y lomo y que sabemos qué hacer si algo no sale como esperábamos.
Los pilares que realmente marcan la diferencia en la seguridad
1. El profesional: no es llegar y “pinchar”
El mismo producto, en manos distintas, puede tener desenlaces totalmente opuestos.
En buen chileno: no es llegar y tirar la toxina o el ácido hialurónico donde parezca que falta volumen.
Un doctor formado en medicina estética:
– Evalúa tu cara o zona corporal en movimiento y en reposo.
– Revisa tu historia clínica, medicamentos, alergias, cirugías previas.
– Te explica qué se puede lograr y qué no, y te pide consentimiento informado.
– Sabe reconocer de inmediato si algo no va bien durante el procedimiento.
A veces me llegan pacientes diciéndome: “Doctora, me puse relleno en otro lado porque estaba en oferta, pero algo no me cuadra”. Muchas de esas historias tienen en común que quien realizó el tratamiento no era doctor o no tenía entrenamiento suficiente. Ahí la seguridad ya partió mal, desde antes de la primera inyección.
2. La clínica y el entorno: el lugar sí importa
Que un tratamiento no sea cirugía no significa que pueda hacerse en cualquier parte.
Para que un procedimiento sea lo más seguro posible, necesitamos:
– Box limpio, con normas de asepsia claras.
– Insumos descartables y esterilizados.
– Refrigeración adecuada para algunos productos.
– Equipos certificados y mantenidos al día.
– Protocolos escritos para emergencias (alergias severas, síncopes, etc.).
Si entras y te impresiona más el sillón tipo spa que la seriedad del entorno clínico, ojo ahí. Los detalles que “pasan piola” (como un lavamanos funcional, guantes, campos estériles, contenedores para material cortopunzante) son claves para tu seguridad.
3. Los productos: lo barato puede salir caro
Otro punto central para responder de forma honesta a “¿Los tratamientos esteticos son seguros?” es qué producto estamos usando.
Lo mínimo que deberías saber o preguntar:
– Marca y tipo de producto (por ejemplo, ácido hialurónico reticulado o no reticulado).
– Registro sanitario en Chile u otros países serios.
– Fecha de vencimiento y lote.
– Lugar en que se almacenó y cómo (cadena de frío cuando corresponde).
El uso de productos sin certificación o comprados por canales informales aumenta dramáticamente el riesgo de infecciones, inflamaciones crónicas, granulomas y resultados poco naturales. En Clínica EM usamos solo productos de laboratorios reconocidos y con respaldo científico; eso encarece un poco el tratamiento, pero baja muchísimo la probabilidad de problemas.
¿Cuáles son los riesgos reales de los tratamientos estéticos?
Para tener expectativas realistas, es importante tomarse un minuto y revisar qué puede pasar, aunque hagamos todo bien.
Efectos frecuentes y esperables
Son reacciones normales del cuerpo y en la mayoría de los casos desaparecen en cosa de nada:
– Enrojecimiento leve en la zona tratada.
– Pequeños moretones.
– Sensibilidad al tacto.
– Hinchazón moderada las primeras 24–72 horas.
Estos efectos suelen mejorar solos, y muchas personas vuelven a su rutina habitual al tiro, solo con medidas simples como frío local o evitar ejercicio intenso el mismo día.
Efectos menos frecuentes, pero posibles
Aquí entramos en lo que un médico responsable tiene que explicarte antes de dar el vamos:
– Asimetrías: una ceja más elevada, un lado con más volumen que otro. Muchas veces se corrigen con retoques.
– Inflamación más intensa o prolongada: especialmente en personas con tendencia a hincharse o con ciertas condiciones de base.
– Pequeñas infecciones locales: cuando la piel se contamina, aunque hayamos tenido cuidado. Se tratan con antibióticos adecuados.
Complicaciones serias: cuándo el riesgo se vuelve protagonista
Son poco frecuentes, pero existen, y hay que decirlo:
– Oclusión vascular con rellenos (cuando el producto entra o comprime un vaso sanguíneo).
– Necrosis de piel en zonas muy específicas.
– Reacciones alérgicas severas.
– Problemas visuales en casos extremadamente raros, asociados a inyección en zonas de alto riesgo.
Por eso insistimos tanto en que sea un doctor entrenado quien realice estos procedimientos, en una clínica capaz de reaccionar de inmediato si algo así sucede. Estos escenarios no son para asustarte, sino para que tomes decisiones informadas y sepas que tenemos protocolos claros si las cosas se complican.
Cuándo un tratamiento estético es una buena idea… y cuándo no
Situaciones donde suele ser seguro avanzar
En general, los tratamientos tienden a ser seguros cuando:
– Estás en buen estado de salud general y tus enfermedades crónicas están controladas.
– No estás embarazada ni amamantando (salvo procedimientos muy específicos y siempre evaluados caso a caso).
– No tienes infecciones activas en la zona a tratar (herpes, acné inflamado severo, heridas abiertas).
– Aceptas resultados graduales y naturales en vez de cambios bruscos.
Te va a ayudar mucho si tu expectativa es “verme más descansada y armónica” en lugar de “quedar irreconocible en una sola sesión”.
Casos en que decimos “no” aunque el paciente lo pida
Esta es la parte que a veces sorprende: un buen médico sabe cuándo no hacer un tratamiento, aunque eso signifique perder la venta.
En Clínica EM preferimos no tratar cuando:
– Tu motivo de consulta es 100% emocional (ej: terminar de una relación y querer “cambiar la cara al tiro”).
– Tienes una expectativa victoriosa, pero irreal: pretender borrar décadas de envejecimiento en una sesión mínima.
– Existen señales de trastornos de la imagen corporal, donde ningún resultado será suficiente.
– Tienes alergias graves conocidas al producto específico que habría que usar.
– Hay enfermedades autoinmunes activas o problemas de coagulación que aumentan considerablemente el riesgo.
En estos escenarios, la respuesta honesta a “¿Los tratamientos esteticos son seguros?” es: no, en ti, ahora mismo, no lo son. Y la decisión correcta es postergar, derivar o plantear alternativas más conservadoras.
Antes de decidir: preguntas clave para cuidar tu seguridad
Para hacerla corta, aquí van algunas preguntas prácticas que sugiero hacer en cualquier centro donde estés pensando tratarte:
1. ¿Quién realiza el procedimiento? ¿Es doctor con formación en medicina estética?
2. ¿Qué producto usarán exactamente? ¿Tiene registro sanitario?
3. ¿Qué riesgos específicos tiene en mi caso? No en general, sino considerando tus antecedentes.
4. ¿Qué pasará si no me gusta el resultado o aparece una complicación? ¿Hay protocolos, seguimiento, controles?
5. ¿Puedo ver fotos de antes y después de casos reales? Idealmente de pacientes con edad y características similares a las tuyas.
Si las respuestas son vagas, si te minimizan todo con frases tipo “esto es cero riesgo” o si te apuran con descuentos por tiempo limitado, mi recomendación es frenar y replantear. Tu cara y tu salud no son una oferta de temporada.

Qué hacemos en Clínica EM para ir a la segura
En Clínica EM hemos aprendido, después de muchos años, que la seguridad se construye paso a paso, no con una sola medida.
En cada paciente:
– Partimos con una evaluación completa y un buen rato de conversación.
– Diseñamos un plan gradual, donde no es obligatorio hacerlo todo en la misma sesión.
– Priorizamos siempre resultados naturales, que te hagan sentir más tú, no alguien distinto.
– Usamos solo productos y tecnologías con respaldo científico.
– Hacemos seguimiento: nos importa cómo estás días y semanas después, no solo al salir del box.
Si quieres profundizar más en este tema, te recomiendo leer el contenido que tenemos en nuestro blog Al Box de medicina estética, donde vamos explicando distintas técnicas, indicaciones y cuidados de manera sencilla y honesta.
Y si te interesa ver resultados reales, videos de procedimientos y contenidos educativos cortos, te recomiendo visitar nuestro Instagram, donde compartimos casos y explicaciones prácticas de medicina estética.
Entonces, ¿cómo responder de forma honesta a “¿Los tratamientos esteticos son seguros?”
La respuesta completa sería algo así:
– Sí, pueden ser muy seguros cuando se cumplen condiciones claras: buena indicación profesional, productos certificados, entorno clínico adecuado, profesional experto y paciente bien informado.
– Pero no son inocuos ni “sin riesgo”. Siempre hay un margen de efectos adversos, que debemos tomarnos en serio.
– Y en ciertas situaciones personales o de salud, lo más seguro es no tratar en ese momento o elegir alternativas más conservadoras.
Si logras tener esta mirada crítica y realista, vas a poder sacar cuentas alegres: elegir mejor dónde tratarte, qué hacer, en qué tiempos y con qué expectativas. La medicina estética bien indicada no busca que cambies quién eres, sino ayudarte a verte y sentirte mejor, de forma responsable y victoriosa en el largo plazo.
Este artículo fue escrito por Doctora Blanca Girardi de Steve, Directora Médica de Clínica EM, con 25 años de experiencia en medicina estética y rejuvenecimiento facial.
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