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No te quites las Bolas de Bichat: 5 razones clave
- Por Dra. Blanca Girardi de Esteve
No te quites las Bolas de Bichat sin antes informarte a fondo: como equipo médico de Clínica EM vemos cada semana pacientes que llegan preguntando por esta cirugía, y nuestro rol es explicar de forma honesta qué implica, qué riesgos tiene y en qué casos puede terminar siendo una decisión de la que te arrepientas con el tiempo.
Qué son las Bolas de Bichat y por qué importan tanto
Las Bolas de Bichat son unos paquetes de grasa profunda que se ubican en el centro de las mejillas, entre los músculos de la cara.
No son “grasa cualquiera” que esté flotando por ahí. Tienen funciones específicas:
– Dan soporte y volumen a la mitad del rostro.
– Ayudan a que la transición entre pómulo y mandíbula se vea suave.
– Aportan un aspecto juvenil y redondeado, muy típico en las caras latinas.
Cuando alguien decide no te quites las Bolas de Bichat, en el fondo está protegiendo esta estructura que ayuda a que el rostro se vea fresco y armónico a lo largo de los años.
De bebés, estas bolsas de grasa ayudan en la lactancia. En la adultez dejan de cumplir ese rol, pero siguen siendo clave para el volumen facial. Por eso, cuando se sacan de forma permanente, el cambio no solo se nota al tiro: también se nota cada vez más con el pasar del tiempo.
Por qué se puso tan de moda sacarlas
En redes sociales y en la farándula se instaló la idea de que sacar las Bolas de Bichat es la forma “rápida” de lograr una cara más angosta, unos pómulos más marcados y una mandíbula más definida.
Lo que pasó fue algo así:
– Algunas celebridades se hicieron bichectomía.
– Las fotos de antes y después comenzaron a circular.
– Se empezó a vender como el secreto para dejar de verse “cachetona”.
Y ahí se generó el problema: se masificó una cirugía pensada para casos muy específicos, pero se ofreció casi como si fuera un “arreglo express” para cualquiera.
En buen chileno: se empezó a ver como una solución mágica, sin tomarle el peso a lo que significa sacar un volumen que no vuelve a crecer.
Lo que realmente pasa cuando te las quitas
Cuando no te quites las Bolas de Bichat, lo que estás evitando es una pérdida de volumen que es:
– Profunda (no es la grasita más superficial que sube o baja con el peso).
– Irreversible (no se regeneran).
– Visible a futuro, no solo en el corto plazo.
Tras una bichectomía, al principio muchas personas quedan felices porque sienten que se afinó el rostro. Pero el envejecimiento sigue avanzando:
– Con los años todos perdemos grasa facial.
– La piel se hace más delgada.
– Los tejidos se descuelgan un poco más.
Si a eso le sumas que ya no tienes Bolas de Bichat, el resultado puede ser:
– Mejillas más hundidas.
– Aspecto más cansado o “envejecido” antes de tiempo.
– Cara que se ve “demasiado flaca” en ciertos ángulos, sin que esa fuera la idea original.
Por eso repetimos tanto: no te quites las Bolas de Bichat sin entender que estás tomando una decisión definitiva, no un experimento que se pueda revertir si no te gusta.
Lo que vemos a diario en el box
A veces me llegan pacientes diciéndome: “Doctora, me quiero sacar esta grasita, estoy cansada de verme cachetona, ¿me recomienda la bichectomía?”.
Y ahí hacemos una pausa. Les explico que, como Clínica EM, no realizamos cirugías ni bichectomías, y que nuestro enfoque va por procedimientos médicos ambulatorios menos invasivos y más ajustados a cada rostro.
En esa conversación, muchas veces pasa lo siguiente:
– La paciente pensaba que solo se trataba de “sacar un poco de grasa”.
– No sabía que el cambio es permanente.
– No había considerado cómo envejece su cara a los 40, 50 o 60 años.
Cuando entiende eso, más de alguna me mira y dice: “Entonces mejor no te quites las Bolas de Bichat, ¿cierto?”.
Y la respuesta honesta es: en la mayoría de las caras latinas, sobre todo si eres joven, lo más prudente es evitarlas, salvo indicación muy específica de un cirujano plástico facial experto.
Razón 1: Es una decisión irreversible
La primera razón para decirte no te quites las Bolas de Bichat es simple: una vez que se van, no vuelven.
La cirugía elimina ese paquete de grasa profunda. No existe una forma natural de que se regenere, y si más adelante quisieras volver a tener volumen, tendrías que recurrir a otros procedimientos, como:
– Rellenos con ácido hialurónico en mejillas.
– Bioestimuladores que mejoren calidad de piel y tejido.
– Técnicas de lifting o soporte con hilos tensores u otros abordajes médicos o quirúrgicos, según el caso.
Nada de eso es exactamente igual a tus Bolas de Bichat originales. Se pueden lograr mejoras, pero con más intervenciones posteriores.
En resumen: antes de decidir, piensa si estás dispuesta a vivir con ese cambio facial toda la vida, incluso cuando tengas 50 o 60 años.
Razón 2: Acelera el aspecto de envejecimiento
La segunda razón para decir no te quites las Bolas de Bichat tiene que ver con cómo envejece el rostro.
Con los años:
– Baja la grasa en las mejillas.
– Se marca más el surco nasogeniano (el “pliegue” al lado de la nariz).
– Se pierde soporte en el tercio medio de la cara.
Si sacas las Bolas de Bichat en una persona joven, es probable que:
– Se vea más delgada de cara desde temprano.
– Pero también pierda el “colchoncito” que ayuda a que esa zona se mantenga firme en el tiempo.
Resultado posible:
– Pómulos muy marcados, pero mejillas algo hundidas.
– Sombra permanente bajo el pómulo, que da un aspecto más duro o cansado.
– Necesidad de empezar antes con tratamientos de soporte y relleno.
En buen chileno: puede ser pan para hoy y hambre para mañana.
Razón 3: No todas las caras se benefician
Hay un mito instalado: si tu rostro es redondo, entonces “sí o sí” la bichectomía te va a quedar bien. Ojo ahí: eso no es así.
Hay que analizar:
– Estructura ósea (pómulos, mandíbula, mentón).
– Proporciones del rostro (ancho, largo, proyección).
– Calidad de piel y tendencia a flacidez.
Hay caras donde el volumen de mejillas es parte de su identidad y armonía. Si lo quitas, ese rostro puede perder su encanto natural y verse más “duro” o incluso “enojado” sin quererlo.
Por eso insistimos en esta idea: no te quites las Bolas de Bichat basándote solo en una moda o una foto de otra persona. Lo que funciona en una cara puede ser un desastre en otra.
Razón 4: Existen alternativas médicas menos invasivas
Otra razón importante para plantear no te quites las Bolas de Bichat es que, muchas veces, la incomodidad no tiene que ver con ellas, sino con otras cositas corregibles con tratamientos médicos.
Algunas alternativas que solemos evaluar en Clínica EM, dependiendo de cada caso:
– Trabajo en el contorno mandibular
A veces el problema no está en la mejilla, sino en que la mandíbula es poco definida.
Al mejorar el borde mandibular con bioremodeladores, ácido hialurónico u otros enfoques médicos personalizados, el rostro se ve más estilizado sin tocar las Bolas de Bichat.
– Reforzar pómulos de forma sutil
Un ligero aumento de proyección en pómulos puede equilibrar la cara y hacer que las mejillas se vean menos “anchas”, manteniendo un aspecto natural.
– Mejorar calidad de piel y firmeza
Bioestimuladores e hidratantes inyectables mejoran la “tela” de la cara.
Una piel más tensa y luminosa hace que el rostro se vea más afinado y definido, incluso sin sacar volumen.
Ninguna de estas opciones es una receta única. Por eso, insistimos en que la evaluación personalizada es de cajón antes de tomar cualquier decisión.
Razón 5: Aumenta la probabilidad de necesitar más tratamientos después
Cuando decides no te quites las Bolas de Bichat, muchas veces estás evitando otra cadena de intervenciones a futuro.
En cambio, cuando sí te las quitas:
– Es bastante probable que más adelante quieras rellenar o tensar zonas que quedaron hundidas.
– Te vas a ver enfrentada a más procedimientos para “compensar” algo que se eliminó de forma definitiva.
– A largo plazo, puede implicar más costo, más tiempo y más mantenciones.
Un día llegó una paciente y me dijo: “Si yo hubiera sabido que al sacármelas iba a verme más envejecida a los 40, no lo habría hecho”. Su caso era justo ese: bichectomía en la juventud y, años después, un rostro que necesitaba bastante soporte para recuperar armonía.
Por eso, cuando te decimos no te quites las Bolas de Bichat a la ligera, no es por ser exagerados; es porque ya hemos visto ese camino muchas veces.
Cuándo podría considerarse la bichectomía
Sería poco honesto decir que nunca, en ningún caso, la bichectomía puede ser una opción. Sí existen situaciones puntuales en que puede estar indicada:
– Rostros muy seleccionados con estructura ósea fuerte y bien proyectada.
– Pacientes con un plan global quirúrgico (por ejemplo, junto con otras cirugías faciales) dirigido por un cirujano plástico o maxilofacial especializado.
– Casos donde el exceso de volumen en mejilla está claramente desproporcionado con el resto de la cara.
Incluso en esos escenarios, nuestra recomendación es:
– Evaluación completa de la armonía facial.
– Simulación y explicación detallada de resultados posibles.
– Conversación honesta sobre envejecimiento futuro.
En todos los otros casos, la indicación más prudente suele ser: no te quites las Bolas de Bichat y prioriza tratamientos menos invasivos, reversibles y ajustables en el tiempo.
Qué hacer si ya te las quitaste y no te gusta el resultado
Nos llegan pacientes que ya se sometieron a la cirugía y hoy sienten que su cara se ve muy flaca, o que se marcaron surcos que antes no estaban.
Aunque las Bolas de Bichat no se puedan volver a poner, sí se puede trabajar en:
– Recuperar volumen estratégico con ácido hialurónico en mejillas o zonas aledañas, cuidando que se vea natural.
– Mejorar la calidad de piel y soporte con bioestimuladores, para que la piel se vea más elástica y luminosa.
– Redefinir contornos para que el conjunto del rostro vuelva a tener armonía.
No se trata de “borrar” todo lo que pasó, pero sí de buscar una versión de ti misma con la que te puedas sentir más cómoda al mirarte al espejo.
Qué considerar antes de tomar una decisión
Si estás pensando en afinar tu rostro, antes de lanzarte a una cirugía, te sugiero:
1. Define qué te molesta realmente
¿Es el volumen de mejillas, la papada, la falta de mandíbula, la piel, todo junto?
A veces el problema que ves no tiene una sola causa.
2. Consulta con un equipo médico que no solo haga cirugías
Si el único “martillo” que tienen es la bichectomía, todas las caras se verán como “clavos”.
En Clíncia EM priorizamos alternativas médicas ambulatorias y reversibles, y muchas pacientes terminan optando por eso.
3. Piensa en tu cara de hoy y de mañana
Imagina cómo quisieras verte a los 40, 50 y 60 años.
Si dudas, es una señal fuerte de que puede ser mejor no te quites las Bolas de Bichat.
4. Evita decidir por fotos de Instagram o TikTok
No sabes qué otros tratamientos tiene esa persona, qué filtro usó ni cuántos años han pasado desde su cirugía.
Si quieres profundizar más en este tema, te recomiendo leer el contenido que tenemos en nuestro blog Al Box de medicina estética: Medicina estética segura en Chile 2026: El modelo de Clínica.
Rol de la evaluación en Clínica EM
En Clínica EM, el primer paso no es “agendarte un procedimiento”, sino evaluar tu rostro de tomo y lomo:
– Analizamos proporciones, piel, expresión, volumen y flacidez.
– Te escuchamos: qué te molesta, qué no te gusta, qué sí te gusta de tu cara.
– Te explicamos opciones médicas, tiempos, cuidados y expectativas realistas.
Muchas pacientes llegan pidiendo una solución puntual y se van con una propuesta distinta, más suave y mejor pensada para su tipo de rostro.
Nuestro enfoque es ayudarte a tomar decisiones informadas, aunque eso signifique sugerirte no te quites las Bolas de Bichat y optar por otra estrategia más segura y ajustable en el tiempo.
Si te interesa ver resultados reales, videos de procedimientos y contenidos educativos cortos, te recomiendo visitar nuestro Instagram, donde compartimos casos y explicaciones prácticas de medicina estética.
Cómo cuidar tu rostro sin recurrir a cirugías innecesarias
Muchas personas buscan la bichectomía porque sienten que “ya han hecho de todo” y nada cambia. A veces lo que ha faltado no es más agresividad, sino más estrategia:
– Rutina de cuidado diario adecuada a tu tipo de piel.
– Protector solar diario, que es clave para prevenir envejecimiento prematuro.
– Tratamientos médicos planificados según tu edad, tu estructura facial y tus objetivos, no según la moda del momento.
En buen chileno, no es llegar y seguir tendencias. Es mejor ir a la segura con un plan pensado para ti, en vez de hacer algo definitivo del que después podrías arrepentirte.
Por qué insistimos en “no te quites las Bolas de Bichat”
Podríamos hacerla corta y decir simplemente que no te quites las Bolas de Bichat porque “envejecen la cara”, pero la verdad es más profunda:
– Son una estructura importante en la forma de tu rostro.
– Su eliminación es para siempre.
– El envejecimiento natural potencia los efectos de esa falta de volumen.
– Hay muchas alternativas médicas que permiten afinar o perfilar sin llegar a ese extremo.
– Hemos visto demasiados casos donde el arrepentimiento llega tarde.
Si estás con la duda, nuestro consejo médico honesto es frenar, informarte bien y evaluar opciones. Tu cara te acompaña toda la vida; vale la pena tomar estas decisiones con calma.
En resumen, si en algún momento te dijeron “hazlo, total es una cirugía chica”, recuerda: el procedimiento puede ser corto, pero sus efectos son de largo plazo. Por todo eso, nuestra recomendación profesional es que, salvo indicación muy específica de un especialista quirúrgico, no te quites las Bolas de Bichat y priorices tratamientos personalizados, graduales y reversibles.
Este artículo fue escrito por Doctora Blanca Girardi de Esteve, Directora Médica de Clínica EM, con 25 años de experiencia en medicina estética y rejuvenecimiento facial.
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