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Por qué algunos tratamientos estéticos funcionan y otros no
- Por Clínica EM
Cuando alguien nos pregunta en Clínica EM por qué algunos tratamientos estéticos funcionan y otros parecen puro humo, en realidad lo que está buscando es algo muy concreto: resultados que duren, que se vean naturales y que le den confianza, no una promesa bonita que se desinfla en cosa de nada.
En este artículo quiero contarte, en buen chileno y desde la experiencia clínica, qué hace que ciertos tratamientos tengan resultados sólidos, por qué otros no cumplen lo que prometen y cómo puedes tomar mejores decisiones antes de invertir tu tiempo y tu plata.
Qué hace que un tratamiento “funcione” de verdad
Cuando hablamos de que un por que algunos tratamientos estéticos funcionan, no basta con que “se note algo”. En consulta solemos evaluar tres cosas:
1. Mecanismo biológico claro
El tratamiento debe tener un fundamento médico: qué hace en la piel, en el colágeno, en la grasa o en el músculo.
Ojo ahí: si nadie te puede explicar de forma sencilla cómo actúa, es una primera señal de alerta.
2. Resultados medibles y consistentes
Lo que buscamos no es un cambio milagroso en una persona aislada, sino resultados que se repitan en la mayoría de los pacientes, dentro de un rango razonable.
3. Duración y estabilidad de los efectos
No es lo mismo un brillo pasajero de un par de días que una mejora real de textura, firmeza o volumen que se mantiene por meses o años.
Cuando juntamos estas tres cosas, empezamos a entender por qué algunos tratamientos estéticos funcionan y otros solo generan expectativas que después nos dejan “al debe”.
La duración como prueba de fuego
En la clínica siempre digo que la duración es una prueba de fuego para evaluar si algo vale la pena.
Si un tratamiento promete resultados espectaculares, pero solo duran una o dos semanas, es probable que lo que estés viendo sea más bien inflamación transitoria, retención de líquidos o un efecto cosmético superficial.
En cambio, los tratamientos que de verdad cambian la calidad de la piel o la estructura del rostro suelen compartir algunas características:
– Estimulan o modulan procesos internos (colágeno, elastina, hidratación profunda, tensión muscular).
– Requieren un plan (no es llegar y hacerse “una sesión mágica”).
– Muestran su mejor cara después de un tiempo, no al tiro.
Un día llegó una paciente y me dijo: “Doctora, hace meses me hice un tratamiento que me dejó con la cara espectacular… por tres días. Después, nada. Me sentí engañada”.
Eso pasa mucho cuando confundimos un efecto flash con una mejora real. Justamente por eso insistimos tanto en hablar de duración: es una forma honesta de separar lo que funciona de lo que solo “pasa piola” un rato.
Factores que explican por qué algunos tratamientos estéticos funcionan
Cómo actúa el tratamiento en tu piel y tejidos
La primera clave es dónde y cómo actúa:
– Tratamientos superficiales (como muchos peelings suaves o cosmética básica) mejoran textura y luminosidad, pero su duración suele ser corta.
– Tratamientos de media profundidad (ciertos láseres, microneedling, mesoterapia bien indicada) estimulan colágeno y vascularización, con efectos que pueden durar varios meses.
– Tratamientos estructurales (bioestimuladores, algunos láseres fraccionados, toxina botulínica, ácido hialurónico bien usado) actúan en capas profundas o en músculos específicos, y ahí es donde los resultados se sostienen mejor en el tiempo.
Cuando el tratamiento solo se queda “en la superficie”, es difícil que el cambio sea notable y que la duración te deje conforme.

La calidad de los productos y la tecnología
No todos los ácidos hialurónicos son iguales, ni todos las toxinas, ni todas las bioestimuladores.
– Insumos con respaldo científico, aprobaciones sanitarias y estudios publicados suelen mostrar mejor duración y seguridad.
– Equipos médicos certificados permiten ajustar parámetros finos; los equipos de baja gama, muchas veces usados fuera del contexto médico, tienden a ofrecer resultados irregulares.
En buen chileno: si el tratamiento se basa en tecnología o productos “baratos para la foto”, es poco probable que puedas sacar cuentas alegres a largo plazo.
Evaluación y plan personalizado
Otra gran razón por la que algunos tratamientos funcionan y otros no tiene que ver con a quién se le indica qué.
En Clínica EM, antes de “dar el vamos” a cualquier tratamiento, evaluamos:
– Tipo de piel y grosor.
– Grado de flacidez, arrugas, manchas o volumen perdido.
– Edad biológica de la piel (que no siempre coincide con la cronológica).
– Hábitos: sol, cigarro, alimentación, sueño.
A veces llegan pacientes diciéndome “Doctora, quiero este relleno porque lo vi en Instagram”. Y no es llegar y hacerlo. Puede que para su tipo de piel ese relleno no sea la mejor opción, o que primero sea necesario tratar otra cosa (como rosácea o melasma) para que el resultado realmente dure y no se convierta en un problema mayor.
Cuando el tratamiento está bien indicado, los resultados tienden a durar más y a verse más naturales.
Expectativas realistas: cuando la confianza se construye con honestidad
Otra parte clave de entender por qué algunos tratamientos estéticos funcionan es revisar qué esperas tú del procedimiento.
En consulta siempre aterrizamos expectativas:
– Ningún tratamiento detiene el envejecimiento; lo que hacemos es modular su velocidad y su expresión visible.
– La duración siempre es un rango, no un número fijo: por ejemplo, toxina botulínica entre 3 y 5 meses, rellenos 9 a 18 meses, bioestimuladores de colágeno 18 a 24 meses, dependiendo de la persona.
– Algunos resultados requieren mantención periódica. No porque el tratamiento sea malo, sino porque tu cuerpo sigue cambiando.
Ojo: la confianza no se construye prometiendo que vas a “quedar como nuevo” para siempre, sino explicando qué se puede lograr, en cuánto tiempo y cuánto te va a durar de manera razonable.
Señales de alerta: cuando un tratamiento probablemente no va a funcionar como promete
Para hacerla corta, estas son algunas banderas rojas:
– Promesas de “rejuvenecimiento definitivo” o “resultados para toda la vida”.
– Falta de explicación clara del mecanismo de acción.
– Antes y después demasiado extremos en muy poco tiempo.
– Ofertas tipo “2×1” en tratamientos complejos, sin evaluación médica seria.
– Procedimientos que se ofrecen en cualquier lugar (gimnasios, peluquerías, domicilios) sin supervisión médica.
Si algo suena demasiado bueno para ser verdad, normalmente lo es. Y su duración suele ser el primer punto débil.
Casos en que preferimos decir que no, aunque el paciente insista
Hay situaciones donde, aunque el paciente venga decidido, preferimos no realizar el tratamiento:
– Cuando busca un resultado que no es realista para su edad o condición de piel.
– Cuando hay enfermedades de base descompensadas o medicamentos que aumentan riesgos.
– Cuando el área a tratar tiene alto riesgo de complicaciones y el beneficio potencial no compensa.
– Cuando ya hay demasiados procedimientos acumulados y otro más solo profundizaría un resultado artificial.
Decir que no también es parte de entender por qué algunos tratamientos estéticos funcionan: funcionan porque se indican cuando corresponde, en la persona adecuada y con un plan integral, no como parche rápido.
Cómo tomar mejores decisiones antes de invertir en un tratamiento
Si quieres ir a la segura, estos pasos ayudan mucho:
1. Pregunta siempre por la duración esperable
No te quedes solo con el “queda bonito”. Pide rangos de tiempo y qué factores pueden acortarlos.
2. Pide que te expliquen el mecanismo de acción en palabras simples
Si después de escuchar al profesional no logras contárselo a otra persona de forma entendible, algo no cuadra.
3. Revisa el plan completo, no solo una sesión
Los tratamientos que realmente transforman la calidad de la piel casi siempre se trabajan por etapas.
4. Evalúa quién te lo hace y dónde
Ambiente clínico, doctores a cargo, protocolos de seguridad. Nada de improvisar con tu cara o tu cuerpo.
5. Mira resultados reales y consistentes
Si te interesa ver resultados reales, videos de procedimientos y contenidos educativos cortos, te recomiendo visitar nuestro Instagram, donde compartimos casos y explicaciones prácticas de medicina estética.
Integrar duración, resultados y confianza en tu propia decisión
Al final del día, entender por qué algunos tratamientos estéticos funcionan te permite algo muy valioso: tomar decisiones con la cabeza fría, sin dejarte llevar solo por la moda o por la oferta del mes.
Cuando eliges procedimientos con respaldo profesional, mecanismos claros, duración razonable y expectativas alineadas contigo, es mucho más probable que puedas sacar cuentas alegres, verte mejor y, sobre todo, sentirte mejor con tu propio reflejo.
Si quieres profundizar más en este tema de por qué algunos tratamientos estéticos funcionan, te recomiendo leer el contenido que tenemos en nuestro blog Al Box de medicina estética, donde abordamos en detalle distintos tratamientos, sus indicaciones y sus cuidados.
En Clínica EM siempre nos interesa que entiendas lo que vas a hacer, cuánto puede mejorar, cuánto te va a durar y cuándo no es una buena idea insistir. Esa es, para nosotros, la base para que los tratamientos que elijas realmente funcionen para ti.
Este artículo fue escrito por Doctora Blanca Girardi de Steve, Directora Médica de Clínica EM, con 25 años de experiencia en medicina estética y rejuvenecimiento facial.
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