¿Qué tipo de labios tengo? 5 claves para identificarlos

Cuando una paciente se sienta con nosotros y nos dice “¿Qué tipo de labios tengo?”, en realidad está preguntando algo más profundo: qué tan armónicos son sus labios con el resto de su cara y qué se puede mejorar sin perder naturalidad. En Clínica EM miramos los labios como parte de un conjunto, no como una moda aislada, y esa es la base de todo lo que te voy a contar acá.

Lo que de verdad miramos cuando analizamos tus labios

Antes de hablar de nombres o “tipos”, necesitamos entender cómo se ven tus labios en relación a tu rostro completo.

En la consulta, cuando una persona nos pregunta “¿Qué tipo de labios tengo?”, evaluamos:

– Forma general del rostro (ovalado, alargado, redondo, cuadrado, etc.).
– Proporción entre labio superior e inferior.
– Longitud de los labios (qué tanto se extienden hacia los lados).
– Proyección de los labios de perfil (si se ven muy planos o muy sobresalientes).
– Simetría derecha–izquierda.
– Calidad de la piel y de la mucosa (resequedad, grietas, pérdida de volumen por edad).
– Presencia de arrugas de “código de barras” y comisuras caídas.

Con todo eso sobre la mesa recién podemos responder de manera honesta a “¿Qué tipo de labios tengo?” y qué podemos mejorar de forma segura.

Tipos de labios más frecuentes que vemos en consulta

No existe una clasificación oficial única, pero en la práctica clínica hay patrones que se repiten y que nos ayudan a orientar el plan de tratamiento.

Labios delgados

Son labios con poco volumen, tanto arriba como abajo.

Cuando una persona con labios delgados nos pregunta “¿Qué tipo de labios tengo?”, casi siempre viene acompañada de la frase “quiero algo, pero muy natural”.

Suelen necesitar:

– Aumento muy progresivo con ácido hialurónico.
– Definir bien el contorno, sin exagerar el volumen.
– Respetar la proporción natural entre labio superior e inferior.

Labio superior muy fino

Es extremadamente común en Chile.

El labio inferior tiene un volumen aceptable, pero el superior es mucho más delgado, lo que hace que la sonrisa se vea “desbalanceada”.

Aquí, al responder “¿Qué tipo de labios tengo?”, muchas veces hablamos de labios con déficit de volumen superior, no de labios “feos” o “mal hechos”.

En estos casos solemos:

– Reforzar de forma selectiva el labio superior.
– Respetar que el labio inferior siga siendo ligeramente más voluminoso.
– Corregir filtrums (las dos columnas que van de la nariz al labio) si están poco definidos.

Labios carnosos

Tienen bastante volumen natural, a veces incluso más de lo que la persona quisiera.

Ojo ahí: cuando alguien con labios carnosos llega y pregunta “¿Qué tipo de labios tengo?” suele venir con una segunda pregunta: “¿Se pueden achicar?”.

La respuesta profesional responsable es que hoy no contamos con un procedimiento mínimamente invasivo estándar para adelgazar labios que sea seguro y reproducible.

Lo que sí podemos hacer es:

– Definir bordes y contorno.
– Corregir asimetrías.
– Mejorar la hidratación y la calidad de la piel.
– Dar forma y soporte a las comisuras para evitar que se vean caídas.

Labios asimétricos

Son labios donde un lado es distinto al otro, ya sea en altura, grosor o forma.

Cuando alguien nos dice “¿Qué tipo de labios tengo?” y notamos asimetrías, enfocamos el tratamiento en:

– Equilibrar los dos lados lo máximo posible.
– Evitar sobrecorrecciones que, al querer emparejar, terminan dejando los labios demasiado grandes.
– Recordar que un grado leve de asimetría es completamente normal en todos los rostros.

Labios envejecidos

No es un “tipo” por forma, sino por etapa de la vida.

Suele haber:

– Pérdida de volumen.
– Aparición de arrugas verticales (código de barras).
– Labios que se ven más planos y deshidratados.

Frente a la pregunta “¿Qué tipo de labios tengo?”, explicamos que acá el objetivo no es “tener labios de 20 años”, sino devolver armonía y frescura, respetando la madurez del rostro.

Cómo saber qué tipo de labios tienes sin obsesionarte

Cuando te miras al espejo y piensas “¿Qué tipo de labios tengo?”, te propongo fijarte en tres cosas sencillas:

1. Relación superior/inferior
– ¿Se ven casi iguales?
– ¿El de arriba es claramente más fino?
– ¿El de abajo domina demasiado?

2. Vista de perfil
– ¿Tus labios se ven muy planos?
– ¿Se proyectan en exceso hacia adelante?

3. Relación con el resto de la cara
– ¿Tus labios combinan con la forma de tu nariz, mentón y mejillas?
– ¿Sientes que se “roban la película” o pasan piola más de la cuenta?

Con estas preguntas simples, sin volverte loca buscando etiquetas en internet, ya puedes llegar a una idea general cuando piensas “¿Qué tipo de labios tengo?”.

La evaluación, por supuesto, afina este análisis con medidas, proporciones y experiencia clínica.

La famosa “proporción correcta” de los labios

En medicina estética hablamos mucho de proporciones, y cuando alguien nos pregunta “¿Qué tipo de labios tengo?”, inevitablemente aparece el tema de la simetría y los “números ideales”.

En buen chileno: no es llegar y copiar la foto de moda.

La proporción 1 / 1,6

Como regla general, buscamos que:

– El labio inferior tenga algo más de volumen que el superior.
– Esta diferencia suele rondar una proporción cercana a 1 / 1,6.

No es una matemática rígida, pero sí una guía estética que nos ayuda a contestar con más precisión a quienes preguntan “¿Qué tipo de labios tengo?” y qué tanto podemos aumentar sin distorsionar.

Por qué el 50/50 no es lo ideal para todos

Está de moda que ambos labios se vean iguales de grandes.

El problema es que:

– En muchos rostros esa proporción se ve artificial.
– Aumentar demasiado el labio superior puede cambiar la forma de la sonrisa y la expresión de reposo.
– Puede generar un aspecto de “labio pesado” o poco natural.

Por eso, cuando analizamos “¿Qué tipo de labios tengo?”, también explicamos qué tipo de resultado es armonioso en tu cara concreta, no en la cara de Instagram.

Tratamientos médicos estéticos para mejorar la forma y el volumen de los labios

Una vez que tenemos claro “¿Qué tipo de labios tengo?”, recién ahí conversamos si tiene sentido hacer un tratamiento y cuál.

En Clínica EM trabajamos con procedimientos médicos estéticos ambulatorios, sin cirugía, que buscan:

– Respetar la anatomía.
– Mantener la naturalidad.
– Disminuir al máximo los riesgos, con productos de calidad y manos expertas.

Relleno con ácido hialurónico en labios

Es el tratamiento más utilizado para:

– Aumentar volumen.
– Definir contorno.
– Mejorar simetría.
– Suavizar arrugas del tercio inferior de la cara.

Cuando una persona nos pregunta “¿Qué tipo de labios tengo?” y vemos que falta volumen, el ácido hialurónico suele ser nuestra primera herramienta.

¿Cómo funciona?

El ácido hialurónico:

– Es una molécula que se encuentra naturalmente en la piel.
– Aporta hidratación y volumen.
– En su forma inyectable se formula para comportarse como un “relleno” controlado.

Lo aplicamos con agujas finas o microcánulas, en puntos estratégicos, según el tipo de labios que tenga la persona.

¿Para quién está indicado?

Suele ser buena opción si:

– Tienes labios delgados y buscas un aumento suave.
– Tienes labio superior muy fino y quieres equilibrarlo.
– Tienes asimetrías leves que te incomodan.
– Presentas arrugas de código de barras y pérdida de definición del contorno.

Y no lo recomendamos, aunque el paciente insista, cuando:

– Hay expectativas irreales (labios extremadamente grandes o alejados de la armonía facial).
– Hay antecedentes de alergias severas a componentes de los rellenos.
– El estado de salud general o de la piel no permite un procedimiento seguro en ese momento.

Paso a paso del procedimiento

En una sesión típica, cuando llega alguien preguntando “¿Qué tipo de labios tengo?” y decidimos realizar un relleno, el proceso es más o menos así:

1. Evaluación completa
– Revisión de tu historia clínica.
– Análisis detallado del rostro y de tus labios.
– Fotos clínicas para seguimiento.

2. Definición del plan
– Qué zonas reforzar (contorno, volumen, comisuras, filtrums).
– Cantidad aproximada de producto.
– Explicación de resultados esperables y posibles efectos secundarios.

3. Preparación
– Limpieza rigurosa de la zona.
– Uso de anestesia tópica o infiltrada, según el caso.

4. Aplicación del ácido hialurónico
– Inyecciones en puntos y planos específicos.
– Moldeado suave con los dedos para distribuir el producto.

5. Revisión inmediata
– Control de simetría inicial.
– Recomendaciones para las primeras horas.

¿Qué pasa si tengo labios muy carnosos y quiero “adelgazarlos”?

En este escenario, cuando la persona nos pregunta “¿Qué tipo de labios tengo?”, solemos explicar que:

– La mayoría de los procedimientos en labios son para aumentar volumen, no para reducirlo.
– Ir contra el proceso fisiológico (que con los años tiende a perder volumen) no es lo más lógico ni lo más seguro.
– No existen, hoy por hoy, técnicas mínimamente invasivas estándar y confiables para hacer labios notablemente más delgados de manera controlada.

Lo que sí podemos hacer es:

– Trabajar el contorno y la definición para que el labio se vea más “ordenado”.
– Corregir asimetrías.
– Suavizar volumen en algunas zonas estratégicas si la anatomía lo permite, siempre con máxima prudencia.

Cuidados después de un relleno de labios con ácido hialurónico

Una de las dudas que siguen a “¿Qué tipo de labios tengo?” es “¿Qué me va a pasar después del tratamiento?”.

Aunque no es una cirugía plástica, hay que tomárselo en serio.

Recomendamos, de forma general (siempre pueden ajustarse según el caso):

– No hacer deporte intenso las primeras 24 horas.
– Evitar alcohol ese mismo día.
– Comer cosas livianas las primeras horas.
– No masajear los labios por tu cuenta.
– Evitar calor directo intenso (saunas, vapor) los primeros días.

Efectos esperables los primeros días

Es normal presentar:

– Aumento de volumen transitorio mayor al resultado final (inflamación).
– Leve sensibilidad o molestia.
– Pequeños moretones, que en general pasan piola en pocos días.

Solemos explicar que:

– Los labios pueden verse más gruesos entre 3 y 7 días.
– El resultado final se aprecia mejor alrededor de las 2 semanas.

Así, cuando vuelves y te vuelves a preguntar frente al espejo “¿Qué tipo de labios tengo?”, ya estás viendo una versión mucho más estable y real de tu resultado.

Riesgos y efectos secundarios posibles

Cualquier procedimiento médico tiene riesgos, y es muy importante hablarlos al tiro y sin maquillaje.

Entre los efectos secundarios más frecuentes:

– Inflamación y moretones.
– Sensación de tensión o tirantez inicial.
– Asimetrías leves que a veces requieren un pequeño retoque.

Y entre los menos frecuentes, pero relevantes:

– Reacciones alérgicas.
– Infecciones.
– Complicaciones vasculares (muy poco frecuentes, pero serias si no se tratan a tiempo).

Parte de responder responsablemente a “¿Qué tipo de labios tengo?” es también aclarar que no todos los tipos de labios y no todos los pacientes son buenos candidatos para cualquier procedimiento. La seguridad siempre va primero.

Una microhistoria de box: cuando el tipo de labios no es el problema

Un día llegó una paciente al box y, apenas se sentó, me dijo: “Doctora, vengo decidida, quiero labios bien grandes, porque odio mi boca. ¿Qué tipo de labios tengo?”.

Al mirarla con calma, vimos que sus labios no estaban “mal”: eran medianos, proporcionados, con un leve déficit en el labio superior, nada exagerado.

Lo que sí llamaba la atención era otra cosa: pérdida de volumen en mejillas, ojeras marcadas y un mentón algo retraído.

Le expliqué que, si aumentábamos mucho sus labios, no se iba a ver más armónica; al contrario, se iba a desproporcionar con el resto de la cara.

Decidimos empezar con un ajuste suave de labios, pero priorizando otros puntos de soporte facial. Al control, me dijo: “Nunca pensé que mi pregunta ‘¿Qué tipo de labios tengo?’ tenía tanto que ver con el resto de mi cara”.

Ese tipo de conversaciones son las que nos recuerdan que la armonización facial no es una lista de “arreglos” sueltos, sino un trabajo integral.

Cómo tomar una decisión informada y no guiada solo por la moda

En redes sociales es muy fácil comparar tus labios con filtros, celebridades y rostros que, en muchos casos, han pasado por múltiples intervenciones.

Cuando te preguntas “¿Qué tipo de labios tengo?”, trata de:

– No basarte solo en fotos de referencia.
– No exigir copiar exactamente los labios de otra persona.
– No decidirte solo porque “todas mis amigas se rellenaron”.

Si quieres profundizar más en este tema, te recomiendo leer el contenido que tenemos en nuestro blog Al Box de medicina estética: Elegir tratamientos con evidencia, no por moda: cuidados seguros.

Y si te interesa ver resultados reales y explicaciones breves de procedimientos, te invito a conocer nuestro Instagram, donde mostramos casos clínicos y resolvemos dudas frecuentes de forma práctica.

¿Qué tipo de labios tengo según mi edad?

La edad cambia mucho la manera en que respondemos a la pregunta “¿Qué tipo de labios tengo?”.

En pacientes jóvenes

Suele tratarse de:

– Labios delgados de origen genético.
– Deseo de mayor volumen o definición del arco de Cupido.
– Búsqueda de resultados llamativos, pero cada vez más pacientes piden algo discreto.

En este grupo insistimos en:

– Resultados progresivos.
– No caer en modas pasajeras.
– Respetar la anatomía natural para no adelantar un envejecimiento artificial de la zona.

En pacientes de mediana edad

Aquí vemos:

– Inicios de pérdida de volumen.
– Aparecen líneas finas.
– Comisuras que empiezan a caerse.

La respuesta a “¿Qué tipo de labios tengo?” se combina con: “¿Qué cambios trae mi edad y cómo los abordamos sin borrar mis rasgos?”.

En pacientes mayores

La prioridad cambia:

– Mejorar calidad de piel.
– Devolver algo de volumen, sin sobrecargar.
– Corregir líneas profundas y comisuras tristes.

En este grupo, muchas veces el objetivo no es “labios grandes”, sino labios que se vean hidratados, definidos y coherentes con el resto del rostro.

¿Cuánto duran los resultados y cuándo conviene repetir?

Otra pregunta que llega de cajón después de “¿Qué tipo de labios tengo?” es “¿y cuánto me va a durar?”.

En promedio, el ácido hialurónico en labios puede durar:

– Aproximadamente entre 8 y 12 meses, dependiendo del producto, tu metabolismo y tus hábitos.

No solemos recomendar:

– Hacer retoques muy seguidos.
– Ir acumulando producto sin evaluar primero cómo está la zona.

Lo más sano es:

– Evaluar en controles periódicos.
– Decidir juntos si vale la pena repetir, mantener o simplemente observar.

Cuando la mejor respuesta a “¿Qué tipo de labios tengo?” es “Están bien así”

No todo paciente que pregunta “¿Qué tipo de labios tengo?” necesita un tratamiento.

Hay casos en que:

– Las proporciones son buenas.
– La armonía facial es adecuada.
– El motivo de consulta viene más desde una comparación con otros que desde una necesidad real.

En esos casos nuestra responsabilidad es decirlo con claridad y explicarte por qué, incluso si eso significa no realizar ningún procedimiento.

Que tus labios sean coherentes con tu rostro y con tu historia es más importante que seguir una moda. La medicina estética moderna va hacia la personalización, no hacia el molde único.

Si te sigues preguntando “¿Qué tipo de labios tengo?” y quieres una respuesta personalizada, lo ideal es una evaluación médica completa, donde podamos analizar juntos tu rostro, tus expectativas y las opciones más seguras para ti.

Este artículo fue escrito por Doctora Blanca Girardi de Steve, Directora Médica de Clínica EM, con 25 años de experiencia en medicina estética y rejuvenecimiento facial.

¿Qué tipo de labios tengo? Descubre cómo evaluar su forma, proporción y opciones de tratamiento médico seguro para mejorar su armonía.

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