Qué tratamientos conviene incluir en tu año

tratamientos estéticos combinados

Cuando un paciente me pregunta en consulta qué tratamientos conviene incluir en tu año, mi respuesta nunca es una lista genérica. Lo que hacemos en Clínica EM es armar un plan anual con criterios médicos claros, realistas y ordenados, para que cada sesión sume de verdad y no sea solo “algo más que me hice en la cara”.

En buen chileno: no es llegar y hacerse todo. Hay que priorizar, planificar y respetar los tiempos de la piel y del cuerpo.

Cómo ordenamos el año: prioridad, timing y presupuesto

Lo primero que vemos es que un año no alcanza para “arreglar todo”, pero sí para lograr cambios grandiosos si se usan bien los recursos.

En clínica usamos tres ejes para ordenar tu calendario:

1. Salud de la piel: textura, manchas, poros, acné, rosácea.
2. Estructura y soporte: pérdida de volumen, flacidez, óvalo facial.
3. Expresión y mantenimiento: arrugas dinámicas, brillo, “cara cansada”.

Con eso definimos qué va primero, qué se mantiene durante el año y qué se puede dejar para una segunda etapa cuando el presupuesto o el tiempo son limitados.

Un día llegó una paciente y me dijo: “Doctora, quiero hacerme toxina, rellenos, láser y hilos… pero tengo tiempo para tres visitas en el año, no más”. Ahí es donde los criterios médicos marcan la diferencia: preferimos hacer menos cosas, pero bien elegidas, que llenarte de procedimientos que no se conversan entre sí.

Tratamientos “de base” que casi siempre vale la pena considerar

No todos necesitan lo mismo, pero hay ciertos tratamientos que, clínica mediante, suelen ser la base de un año bien planificado.

1. Toxina botulínica: prevención inteligente de arrugas de expresión

La toxina (el famoso “bótox”) es uno de los tratamientos que más usamos para:

– Frente y entrecejo marcados.
– Patitas de gallo.
– Sonrisa gingival o gestos de enojo permanente.

Cómo funciona: relaja de forma controlada ciertos músculos para que la piel deje de “doblarse” tanto. No te cambia la cara, si se hace con criterio.

Cuándo conviene incluirla en tu año:
– Como base de prevención desde los 28–30 años, dependiendo del caso.
– Para suavizar gestos muy marcados antes de sumar otros procedimientos.

Frecuencia orientativa:
– Cada 4–6 meses, es decir, 2 a 3 veces al año.

Ojo ahí: si alguien viene con la expectativa de quedar “congelado”, preferimos explicarle que eso no va con el estilo de Clínica EM. La idea es verte descansado, no perder tu expresión.

2. Bioestimulación con ácido hialurónico y otros bioestimuladores

Cuando hablamos de que tratamientos conviene incluir en tu año, la bioestimulación casi siempre queda en los primeros lugares.

Qué es: son tratamientos que estimulan la producción de colágeno y mejoran la calidad de la piel desde adentro (por ejemplo, ácido hialurónico de baja reticulación o estimuladores de colágeno).

Qué mejoras solemos ver:

– Piel más densa y luminosa.
– Mejora suave de flacidez leve.
– Apariencia más “descansada”, sin cambiar tus rasgos.

Cómo se programa en el año:

– Se suele partir con 1–3 sesiones separadas por 4–6 semanas.
– Luego un refuerzo 1–2 veces al año, según edad y estado de la piel.

No lo recomendamos en forma aislada y puntual si no hay voluntad de hacer al menos un mini-plan. Un solo pinchazo “para probar” muchas veces deja al paciente con la impresión de que “no pasó nada”, cuando el problema fue la estrategia, no la tecnología.

3. Rellenos con ácido hialurónico en zonas estratégicas

No todos necesitan rellenos, y hay casos en que derechamente preferimos no hacerlos, aunque el paciente los pida.

Dónde tienen más sentido dentro de un plan anual:

– Ojeras hundidas (no pigmentadas).
– Pérdida de volumen en pómulos.
– Labios deshidratados o con pérdida de contorno.
– Surcos que dan apariencia de cansancio permanente.

Cómo los integramos en el año:

– Se suelen hacer en 1–2 sesiones al inicio o a mitad de año.
– Después se controla y se retoca cada 12–18 meses, según producto y estilo de vida.

Cuándo preferimos no indicarlos:

– Si hay flacidez muy marcada que primero requiere otras herramientas (como bioestimulación o tecnologías).
– Si el paciente busca un cambio exagerado que no se condice con un resultado natural.
– Si hay antecedentes de enfermedades autoinmunes o inflamatorias mal controladas.

En esos casos, la decisión correcta es decir que no al relleno y ofrecer un plan diferente, aunque eso signifique no hacer el procedimiento ese día.

Tratamientos por estación: cómo aprovechar mejor el año

No es lo mismo tratar la piel en pleno verano que en invierno. Para ir a la segura, siempre revisamos tu calendario real: vacaciones, eventos importantes, cambios de ciudad, etc.

Verano y meses de alta exposición al sol

En estas fechas solemos privilegiar:

– Toxina botulínica.
– Rellenos en zonas profundas.
– Bioestimulación suave.

Evito indicar láseres ablativos o peelings muy intensos si sé que el paciente se irá a la playa una semana después. En buen chileno: eso es tentar la suerte.

Otoño e invierno: época ideal para “tratar de fondo”

Aquí es donde podemos trabajar más agresivamente:

– Peelings químicos medios o combinados.
– Algunos tipos de láser para manchas o textura.
– Tratamientos para cicatrices de acné.

Para muchos pacientes, estos son los meses en que hacemos la parte “fuerte” del plan, y dejamos el resto del año para mantener y pulir qué tratamientos conviene incluir en tu año.

qué tratamientos conviene incluir en tu año

Cómo decidir qué tratamientos conviene incluir en tu año según tu realidad

No hay una receta única, pero sí preguntas clave que siempre hago en consulta:

1. Cuál es tu principal motivo de consulta real.
No “quiero verme mejor”, sino algo específico: ojeras, flacidez, manchas, etc.

2. Cuánto tiempo tienes para venir a la clínica.
Hay planes intensivos (varias visitas) y otros más acotados.

3. Qué presupuesto realista manejas al año.
En vez de usar todo en un solo procedimiento grande, muchas veces es mejor dividirlo en una combinación inteligente.

4. Qué nivel de cambio estás dispuesto a aceptar.
Hay pacientes que quieren pasar piola; otros están cómodos con cambios más notorios. Eso define qué tanto intervenimos.

Con esa información armamos un esquema que suele incluir:

– 1–2 tratamientos “pilares” al inicio del año.
– 2–3 instancias de mantención o ajuste.
– Un control anual para reevaluar y ver qué funcionó y qué no.

Errores comunes al armar tu año de tratamientos (y cómo los evitamos)

En el box algunos pacientes me cuentan cosas como: “Fui haciendo cosas sueltas donde me ofrecían descuento, y al final no vi casi nada”. Ahí es donde vemos los errores clásicos:

Elegir por promoción, no por necesidad.
Lo que estaba en oferta, se hizo. Que encajara o no con su piel, otra historia.

Cambiar de clínica cada vez.
Nadie tiene la foto completa de lo que te han hecho. Es difícil planificar a largo plazo.

Acumular procedimientos sin respetar tiempos de recuperación.
Resultado: piel irritada, inflamaciones, sensación de “me hice mucho, pero no me veo mejor”.

En Clínica EM tratamos de hacerla corta y clara: primero definimos la estrategia, después vemos si se puede adaptar en cuotas, giftcards o prioridades, pero sin perder el criterio médico.

Si quieres profundizar más en este tema de qué tratamientos conviene incluir en tu año, te recomiendo leer el contenido que tenemos en nuestro blog Al Box de medicina estética, donde desarrollamos muchos de estos conceptos con más ejemplos y casos prácticos.

Ejemplo de distribución anual en una paciente tipo

Te dejo un ejemplo orientativo, no una receta:

Marzo–abril:
Evaluación completa, toxina botulínica en tercio superior, primera sesión de bioestimulación.

Mayo–junio:
Peeling medio o láser suave si hay manchas o textura por mejorar. Segunda sesión de bioestimulación si corresponde.

Agosto–septiembre:
Relleno de ojeras o pómulos (si está indicado) y ajuste de toxina si ya está cediendo el efecto.

Noviembre–diciembre:
Revisión general, refuerzo liviano (por ejemplo, perfilado de labios o booster de hidratación) y planificación del año siguiente.

Este tipo de estructura permite ir viendo resultados graduales y, al mismo tiempo, ir ajustando el rumbo si algo no reacciona como esperábamos. La medicina estética bien hecha es dinámica, no rígida y te permite ir adecuando qué tratamientos conviene incluir en tu año.

Expectativas realistas: cuándo no es buena idea sumar más tratamientos

Hay momentos en que, aunque tengas disponibilidad y ganas, lo responsable es no seguir agregando cosas:

– Si vienes con inflamaciones recientes o complicaciones previas sin resolver.
– Si estás pasando por enfermedades sistémicas activas o descompensadas.
– Si la motivación central es salvar una crisis emocional profunda (separaciones, duelos, etc.) y se espera que un tratamiento “arregle la vida”.

En estos escenarios, parte de nuestros criterio profesional es decir: “Ahora no es el momento” y ayudarte a priorizar tu salud general antes de volver a pensar en qué tratamientos conviene incluir en tu año.

Si te interesa ver resultados reales, videos de procedimientos y contenidos educativos cortos, te recomiendo visitar nuestro Instagram, donde compartimos casos y explicaciones prácticas de medicina estética para que descubras qué tratamientos conviene incluir en tu año.

Al final del día, lo grandioso no es hacer muchos procedimientos, sino construir un plan que tenga sentido médico, que te acompañe todo el año y que te permita sacar cuentas alegres cuando mires fotos de meses atrás y te veas más descansado, más luminoso y más tú.

Este artículo fue escrito por Doctora Blanca Girardi de Steve, Directora Médica de Clínica EM, con 25 años de experiencia en medicina estética y rejuvenecimiento facial.

Qué tratamientos conviene incluir en tu año según criterios médicos reales: toxina, bioestimulación, rellenos y timing por estación, explicado por Clínica EM.

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