- Inicio
- Tratamientos
- Tratamientos con descuentos
- Tratamientos según objetivo
- Atenuar líneas de expresión faciales
- Aportar volumen en los labios
- Corregir perfil y proyección nasal
- Corregir secuelas post baja de peso
- Disminuir signos de fatiga facial
- Estimular colágeno y firmeza
- Estimular crecimiento capilar
- Hidratar, iluminar y textura
- Mejorar firmeza y elasticidad cuello
- Mejorar ojeras y bolsas del contorno
- Redefinir contorno rostro y mandíbula
- Reducir grasa facial localizada
- Tratar secuelas de acné y poros
- Unificar tono y reducir manchas cara
- Todos los tratamientos
- Staff Clínico
- Dra. Blanca Girardi de Steve
- Dr. Juan Luis Delgado
- Dra. Skarlet Herrera Majmud
- Dra. Macarena Danyau
- Dra. Fernanda Díaz
- Dra. Roberta Barison Fernández
- Dra. Adrianna Parra Tovar
- Dra. Orianna Del Rosario Escorihuela Núñez
- Dra. Andrea Rojas Silva
- Dra. Natalia Reyes Cárdenas
- Dra. Constanza Mathieu Solís de Ovando
- Dra. Romina González Kowal
- Dr. Esteban Lizama Cárdenas
- Dra. Isidora Lobos Burger
- Dra. Natalia Aguirre Mejias
- Clínicas
- Al Box
- Contáctanos
- Bienestar y Piel
Signos de envejecimiento 4 etapas de la piel
- Por Clínica EM
Los signos de envejecimiento no aparecen de un día para otro: se van acumulando, etapa por etapa, desde los 20 años en adelante. Entender qué pasa con tu piel en cada década te ayuda a tomar mejores decisiones y a planificar tus tratamientos con cabeza fría y resultados realistas.
En Clínica EM vemos a diario cómo una piel cuidada a tiempo envejece distinto: se marcan menos las arrugas, los surcos aparecen más lento y el rostro mantiene un aspecto descansado por muchos más años.
En buen chileno: no es llegar y “borrarlo todo” a los 50; la clave está en ir jugando el partido desde joven.
Cómo envejece la piel: lo que pasa “por dentro”
Antes de entrar por edades, vale la pena entender qué está ocurriendo a nivel biológico.
Con los años, la piel:
– Produce menos colágeno y elastina.
– Pierde ácido hialurónico natural y agua.
– Se vuelve más fina en algunas zonas y más engrosada en otras por daño solar.
– Se acumula pigmento (manchas) y se enlentece la renovación celular.
Esto se traduce en los signos de envejecimiento que vemos frente al espejo: arrugas, flacidez, cambios en el óvalo facial, piel opaca, manchas y pérdida de volumen.
La buena noticia es que hoy contamos con tratamientos médicos estéticos que permiten modular estos procesos, retrasarlos y suavizar su expresión visible, siempre respetando tu fisonomía y tu edad.
Entre los 20 y los 29: prevenir es la jugada maestra
En esta década muchas personas sienten que “no pasa nada” con su piel. Sin embargo, en el box vemos que a esta edad ya aparecen signos de envejecimiento muy sutiles, que a veces pasan piola.
Signos más frecuentes en los 20
En esta etapa suelen aparecer:
– Líneas finas al gesticular (frente, entrecejo, patas de gallo leves).
– Cambios discretos en la pigmentación (manchitas post acné o por sol).
– Poros levemente dilatados en zona T.
– Tendencia a la deshidratación superficial, sobre todo en personas que usan mucho maquillaje o pantallas todo el día.
Aquí hablamos de un enfoque de prejuvenation: rejuvenecimiento preventivo. No buscamos cambiar el rostro, sino evitar que esos gestos repetidos “quiebren” la piel antes de tiempo.
Tratamientos estéticos recomendados en los 20
Según el diagnóstico personalizado, podemos indicar:
– Toxina botulínica en microdosis (“baby botox”)
Disminuye la fuerza de algunos músculos faciales sin congelar tus gestos.
Ayuda a que las líneas finas no se transformen en arrugas permanentes.
– Mesoterapia hidratante o cóctel de vitaminas
Aporta hidratación profunda y antioxidantes.
Suele indicarse en 1 a 3 sesiones al año, según piel y estilo de vida.
– Rutina de skincare guiada por doctores
Incluye siempre fotoprotector a diario (ojalá reaplicado) y activos como antioxidantes o suaves renovadores según tolerancia.
A veces me llegan pacientes de 27, 28 años diciendo: “Doctora, quiero prevenir, pero me da miedo quedar sin expresión”. La idea no es eso. Buscamos que te veas como tú misma, pero descansada, y que en 10 años más puedas sacar cuentas alegres porque te cuidaste a tiempo.
De los 30 a los 40: cuando las líneas ya “se quedan”
En esta década los signos de envejecimiento se hacen más evidentes. La piel ya no se recupera con la misma rapidez después de una noche corta o de un verano sin bloqueador.
Qué se nota más entre los 30 y los 40
Lo habitual es ver:
– Arrugas de expresión marcadas (frente, entrecejo, patas de gallo).
– Inicio de flacidez leve, sobre todo en mejillas.
– Fotoenvejecimiento moderado: manchas, textura más gruesa, poros más visibles.
– Aparición de ojeras o hundimiento en el “valle de lágrimas”.
– Deshidratación moderada de la piel, muy influida por estrés, tabaco, alimentación y falta de sueño.
A los 30 ya no basta con “usar una crema cualquiera”. La piel se vuelve más exigente y requiere constancia y productos adecuados, además de tratamientos médicos bien planificados.
Enfoque de tratamiento en los 30
En esta etapa combinamos prevención y corrección suave:
– Toxina botulínica
Se aplica en arrugas de expresión para suavizar líneas ya marcadas y evitar que se profundicen.
La frecuencia habitual es cada 3–4 meses, pero siempre individualizando.
– Skinboosters y mesoterapia profunda
Son inyectables de ácido hialurónico específico para hidratación y calidad de piel.
Mejoran textura, luminosidad y apariencia de flacidez inicial.
– Bioestimulación con factores de crecimiento como PRP
Utiliza componentes de la propia sangre del paciente para estimular renovación y calidad de piel.
Puede ser útil en pieles apagadas o con signos de envejecimiento precoz.
– Rellenos con ácido hialurónico en zonas puntuales
Especialmente en ojeras hundidas o surcos muy marcados que dan aspecto cansado.
La idea es armonizar, no cambiar tus rasgos de tomo y lomo.
Mira este resultado de relleno malar:

Si quieres profundizar más en este tema, te recomiendo leer el contenido que tenemos en nuestro blog Al Box de medicina estética: Antes de aplicarte Botox: lo que debes revisar y qué esperar.
De los 40 a los 60: cuando el daño acumulado “se hace notar”
Entre los 40 y los 60 años los signos de envejecimiento se vuelven protagónicos si no hemos prevenido antes, y aun así, el paso del tiempo se ve. Esta es la etapa en que más pacientes consultan buscando un plan integral.
Signos típicos en esta etapa
En estas edades solemos encontrar:
– Arrugas abundantes de profundidad media o profunda.
– Fotoenvejecimiento avanzado: manchas solares, textura irregular, queratosis actínicas visibles.
– Piel con aspecto opaco, sin brillo, más áspera al tacto.
– Surcos profundos (nasogenianos, líneas de marioneta).
– Mayor flacidez: caída de mejillas, pérdida de definición del óvalo facial.
– Deshidratación avanzada, especialmente en pieles secas o fumadoras.
Aquí es donde se ve, con mucha claridad, la diferencia entre quienes se cuidaron desde los 20–30 y quienes “dieron el vamos” recién ahora. Pero ojo: siempre se puede mejorar, aunque no exista solución mágica.
Estrategia médica entre los 40 y los 60
En esta etapa el enfoque suele ser más completo:
– Toxina botulínica en zonas clásicas (frente, entrecejo, patas de gallo)
Suaviza las arrugas dinámicas que aún se benefician del manejo muscular.
Ayuda a relajar rasgos duros o de enojo.
– Skinboosters y mesoterapia de sostén
Aportan hidratación intensa y mejoran la calidad de la piel que se ve “gastada”.
Suelen indicarse en protocolos de varias sesiones al año.
– Rellenos con ácido hialurónico estructural
Se utilizan en pómulos, surco nasogeniano, mentón u otras zonas con pérdida de volumen óseo y graso.
No se trata de “inflar”, sino de devolver soporte donde se ha perdido.
– Bioestimuladores de colágeno
Son productos inyectables que inducen al propio cuerpo a producir colágeno nuevo en forma gradual.
Pueden ser muy útiles para flacidez moderada en tercio inferior del rostro.
Aquí te compartimos un antes y después del bioestimulador Pilla:

– Láseres fraccionados y tecnologías de rejuvenecimiento
En algunos pacientes se utilizan para mejorar textura, manchas y cicatrices finas, siempre evaluando fototipo y antecedentes.
En el box, lo que más me preguntan a esta edad es: “Doctora, ¿todavía se puede hacer algo o ya llegué tarde?”. Nunca es tarde para mejorar la calidad de la piel y suavizar signos de envejecimiento, pero sí es importante tener expectativas honestas y entender que, a veces, se requieren varias sesiones y combinaciones de tratamientos para notar cambios profundos.
Más de 60: piel madura y cuidado integral
En las pieles mayores de 60 años los signos de envejecimiento son evidentes en todo el rostro, cuello y, muchas veces, en manos y escote. El objetivo aquí es mejorar confort, aspecto y armonía, no borrar la historia del rostro.
Cómo se ve la piel después de los 60
Lo más frecuente es observar:
– Arrugas en prácticamente todo el rostro (fijas, profundas).
– Fotoenvejecimiento severo, con manchas difusas y textura muy irregular.
– Piel fina, frágil, con tendencia a pequeños vasos visibles.
– Coloración amarillenta o grisácea, típica de la piel muy envejecida.
– Pérdida marcada de volumen en manos, que deja venas y tendones muy evidentes.
En esta etapa cobra especial sentido un enfoque amable, seguro y centrado en la calidad de vida, priorizando tratamientos con buen perfil de seguridad y recuperación rápida.
Enfoque médico estético en pieles maduras
Entre las opciones que solemos considerar están:
– Toxina botulínica en dosis ajustadas
Para suavizar expresiones muy tensas o de enojo sin dejar la cara inmóvil.
Se dosifica con mucho cuidado según fuerza muscular y calidad de piel.
– Hidratantes inyectables y skinboosters
Mejoran la textura, aportan confort y luminosidad.
Son especialmente útiles en pieles que se sienten “tiesas” o muy secas.
– Rellenos selectivos
Pueden utilizarse en surcos que aportan un aire muy cansado o triste (por ejemplo, líneas de marioneta), siempre con criterio conservador.
– Cuidado de manos y cuello
Muchas veces complementamos el tratamiento facial con manejo de manos, porque ahí los signos de envejecimiento son muy notorios.
Se puede trabajar con hidratantes inyectables y, en algunos casos, rellenos suaves.
– Bioestimuladores de colágeno
Inyectables que inducen al propio cuerpo a producir colágeno nuevo en forma gradual, con duración de hasta 18 meses.
Ideal para pacientes con flacidez moderada del rostro.
En buen chileno: la idea no es “quitarse años de encima” a la fuerza, sino lograr que la piel y el rostro se vean sanos, coherentes con la edad y con una versión mejorada de ti misma.
Qué rol juega el estilo de vida en los signos de envejecimiento
No todo es genética ni sólo tratamientos. Los signos de envejecimiento se aceleran o frenan según varios hábitos:
– Exposición solar sin protección (el más determinante).
– Tabaco y consumo excesivo de alcohol.
– Estrés crónico y mal dormir.
– Alimentación pobre en antioxidantes y alta en ultraprocesados.
– Contaminación ambiental y falta de limpieza adecuada.
En el box algunos pacientes me cuentan cosas como: “Doctora, usé cama solar años, pero ahora me quiero cuidar”. Ojo ahí: el daño acumulado sigue contando, aunque hoy te cuides más.
Por eso, el plan de tratamiento siempre debe ir acompañado de cambios de estilo de vida realistas, que seas capaz de mantener a toda prueba: bloqueador diario, limpieza suave, hidratación y control de factores de riesgo.
Cómo elegir el momento adecuado para cada tratamiento
Una duda recurrente es: “¿A qué edad debo empezar con todo esto?”. No existe una respuesta única. Más que la edad, miramos los signos de envejecimiento presentes en tu caso.
Algunas ideas generales:
– Si tienes menos de 30 y ya ves líneas marcadas al descansar la cara, puede ser momento de evaluar toxina botulínica preventiva.
– Si tu piel a los 30–40 se ve opaca y con manchas, solemos priorizar calidad de piel (peelings, skinboosters, mesoterapia) antes de rellenar.
– Si entre los 40 y los 60 notas flacidez y pérdida de volumen, probablemente necesites un plan combinando rellenos, bioestimulación y toxina botulínica.
– Si tienes más de 60, damos el vamos a un enfoque progresivo y conservador, donde el confort y la naturalidad mandan.
En todos los casos, el punto de partida es una evaluación médica completa, donde revisamos tu historia clínica, medicación, expectativas y estilo de vida.
Signos de envejecimiento y armonización facial
La armonización facial médica nos permite trabajar varios signos de envejecimiento al mismo tiempo, con una mirada global:
– Ajustar proporciones del rostro respetando tu fisonomía.
– Recuperar volúmenes que se han ido perdiendo.
– Relajar músculos que marcan arrugas exageradas.
– Mejorar la calidad de la piel con hidratación profunda y bioestimulación.
No es llegar y “pedir labios” o “pedir pómulos” como si fuera un catálogo; lo responsable es evaluar qué necesita tu rostro para verse descansado y armónico según tu etapa de la vida.
Si te interesa ver resultados reales, videos de procedimientos y contenidos educativos cortos, te recomiendo visitar nuestro Instagram, donde compartimos casos y explicaciones prácticas de medicina estética.
Qué podemos esperar (y qué no) de los tratamientos
Es importante tomarse en serio los signos de envejecimiento, pero también tener clara la cancha de lo posible:
– Podemos mejorar textura, luminosidad y calidad de piel de forma notable.
– Podemos suavizar arrugas y surcos, pero no borrar todo al 100 %, sobre todo si son muy antiguos.
– Podemos retrasar la progresión de nuevos signos de envejecimiento con planes preventivos.
– No podemos cambiar completamente la estructura ósea ni eliminar por completo el paso del tiempo.
En Clínica EM priorizamos siempre resultados naturales y seguros. Hay situaciones en las que, aunque el paciente insista, preferimos no realizar cierto tratamiento (por ejemplo, cuando la expectativa es poco realista, hay contraindicaciones médicas o el procedimiento no es el indicado para esos signos de envejecimiento específicos).
Cuidar la piel a tiempo: la diferencia entre “llegar a tiempo” y “llegar tarde”
Cuando hablamos de signos de envejecimiento, ¿cuáles son visibles según la etapa de la vida? Desde líneas finas en los 20 hasta arrugas profundas y fotoenvejecimiento severo después de los 60.
Lo que marca la gran diferencia es cuándo decides tomarte en serio el cuidado de tu piel:
– Si partes en los 20, vas a la segura con prevención y cambios sutiles.
– Si comienzas en los 30–40, todavía es posible frenar mucho del daño en curso.
– Si partes en los 50–60 o más, el enfoque es correctivo y de mantención, pero siempre se puede mejorar.
Lo importante es no quedarse “al debe”. En cosa de nada, un buen plan, una rutina ajustada a tu realidad y controles periódicos pueden ayudarte a envejecer de forma armónica, viéndote saludable y coherente con tu edad.
En Clínica EM estamos para acompañarte en cada etapa, diseñando un plan personalizado según tus signos de envejecimiento, tu historia de vida y tus objetivos, siempre con un enfoque médico riguroso y resultados naturales.
Este artículo fue escrito por Doctora Blanca Girardi de Steve, Directora Médica de Clínica EM, con 25 años de experiencia en medicina estética y rejuvenecimiento facial.
Contenido relacionado
- Aportar volumen en los labios
- Atenuar líneas de expresión faciales
- Corregir perfil y proyección nasal
- Corregir secuelas post baja de peso
- Disminuir signos de fatiga facial
- Estimular colágeno y firmeza
- Hidratar, iluminar y textura
- Mejorar firmeza y elasticidad cuello
- Mejorar ojeras y bolsas del contorno
- Redefinir contorno rostro y mandíbula
- Unificar tono y reducir manchas cara
Long Lasting redensifica, hidrata y tensa la piel
Suscríbete para recibir contenidos
Te enviaremos a tu correo contenidos exclusivos
Recibe asesoría personalizada ahora
Habla con nuestras ejecutivas formadas por médicos de 9:00 a 20:00 horas
Desde Iquique hasta Concepción para ti
Contamos con 8 clínicas a nivel nacional y más de 70 profesionales disponibles para ayudarte.
Cámara de Comercio de Santiago
Contamos con el sello de confianza y somos empresa oficial de los eventos digitales en Chile.
Hasta 6 cuotas sin interés siempre
Compra ahora y utiliza tus tarjetas de crédito sin interés en cualquiera de los tratamientos.



