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Tratamientos ideales por edad: 4 consejos esenciales
- Por Clínica EM
Como doctores en Clínica EM, hablar de tratamientos ideales por edad es parte de nuestra consulta diaria. Cada etapa de la vida tiene necesidades distintas, y elegir bien qué hacer (y qué no hacer) marca la diferencia entre un resultado natural, armónico y duradero… o uno que se nota a la legua.
En este artículo queremos contarte, con un lenguaje simple y en buen chileno, cómo vamos cambiando de los 20 a los 60+, qué pasa con la piel en cada etapa y qué tipo de tratamientos solemos priorizar en la práctica clínica para cuidar, prevenir y rejuvenecer de forma segura.
Por qué no todos los tratamientos sirven igual a cualquier edad
Aunque suene tentador pensar que un buen “arreglito” sirve siempre, la realidad es distinta. El mismo procedimiento puede ser muy útil a los 30 y quedar “pasado de rosca” a los 50, o viceversa.
A medida que pasan los años cambian:
– La producción de colágeno y elastina.
– La hidratación y densidad de la piel.
– La distribución de la grasa facial.
– La calidad muscular y ósea que sostiene el rostro.
Por eso, cuando hablamos de tratamientos ideales por edad, en Clínica EM siempre tomamos en cuenta tres cosas de cajón:
1. Edad cronológica: cuántos años tienes.
2. Edad biológica de tu piel: cuánto se ha cuidado (o descuidado).
3. Objetivo realista: qué buscas mejorar hoy, y qué te dará más beneficio a largo plazo.
Ojo ahí: dos pacientes de 40 años pueden necesitar planes completamente distintos. Por eso la evaluación clínica al inicio no es un trámite, es la base para definir un plan a tu medida.
Qué pasa con tu piel a los 20 y por qué ya se puede prevenir
En los 20 muchas personas sienten que “no necesitan nada” porque la piel todavía se ve firme y luminosa. Y claro, en la mayoría de los casos no hablamos de rejuvenecimiento, sino de prevención.
A esta edad suelen aparecer:
– Secuelas de acné (manchas, pequeñas cicatrices).
– Deshidratación por sol, estrés o malos hábitos.
– Primeras líneas muy finas alrededor de los ojos en algunos pacientes.
Más que hacer cambios grandes, nuestra mirada profesional se centra en construir una base sólida: buenos hábitos, fotoprotección seria y, cuando corresponde, tratamientos suaves que mantengan la piel sana y fuerte para las décadas que vienen.
Enfoque recomendado en los 20: prevenir sin exagerar
En pacientes jóvenes, solemos priorizar:
– Procedimientos suaves de renovación superficial (mesoterapias suaves, por ejemplo).
– Tratamientos inyectables ligeros para mejorar textura e hidratación, según el caso.
– Manejo de secuelas de acné y manchas incipientes.
En buen chileno: no es llegar y “pinchar” porque sí. Menos es más, y la gracia es que nadie note que te hiciste algo, solo que te ves descansado, con piel sana y pareja.
Un día llegó una paciente de 26 años y me dijo que quería verse “como filtro permanente de Instagram”. Después de evaluarla, su piel estaba bien, pero con manchitas de acné y algo de deshidratación. En vez de hacer un tratamiento agresivo, trabajamos con renovación suave de la piel y un plan de cuidado médico. A los pocos meses, ella misma comentaba que ya no necesitaba tanto maquillaje para “pasar piola”.
Tratamientos ideales por edad: el foco a los 30
Alrededor de los 30, la mayoría de los pacientes empieza a notar los primeros signos de envejecimiento:
– Líneas de expresión marcándose en frente y patas de gallo.
– Menos luminosidad, piel más “apagada”.
– Aparición de manchas por sol acumulado.
– Algunas cicatrices o textura irregular.
Aquí los tratamientos ideales por edad cambian el foco: pasamos de solo prevenir a prevenir y corregir muy temprano.
Cómo vamos cuidando los 30+ en la práctica clínica
En esta década, nos preocupamos de:
– Suavizar líneas dinámicas (las que aparecen con el gesto) antes de que se vuelvan arrugas fijas.
– Mejorar textura e hidratación profunda, no solo con cremas, sino con procedimientos cuando corresponde.
– Mantener el colágeno activo, para que la piel llegue mejor parada a los 40 y 50.
La idea aquí no es “congelar” el rostro, sino ayudar a que los gestos no dejen huellas permanentes tan rápido. Trabajamos con protocolos espaciados, usualmente cada varios meses, adaptados al estilo de vida de cada persona.
Lo que más me preguntan en el box a esta edad es: “Doctora, ¿si parto ahora me voy a acostumbrar y después voy a necesitar más y más?”. La respuesta honesta es que cuando planificamos bien los tratamientos ideales por edad, el objetivo es justamente cuidar a largo plazo, no generar dependencia ni cambios exagerados. Pequeños ajustes a tiempo evitan intervenciones más agresivas más adelante.
Qué cambia a los 40: firmeza, volumen y mirada cansada
Los 40 son esa “antesala” de la madurez donde varios pacientes sienten que, de un año a otro, algo cambió:
– Se nota la pérdida de firmeza en mejillas y contorno mandibular.
– Aparecen surcos más marcados (nasogeniano, líneas de marioneta).
– La zona de la ojera puede hundirse o verse más pigmentada.
– La piel se ve más delgada y menos elástica.
Aquí los tratamientos ideales por edad ya no apuntan solo a superficie, sino también a estructura. Empezamos a considerar de forma más seria la reposición de volumen y la bioestimulación de colágeno.
Cómo trabajamos la piel y los volúmenes en los 40
En esta década, solemos enfocarnos en:
– Aportar hidratación profunda y calidad de piel, con tratamientos médicos que trabajan desde dentro.
– Corregir surcos y ojeras cuando afectan la armonía facial.
– Reforzar puntos de soporte del rostro para que la flacidez avance más lento.
Ojo: los materiales que usamos y la forma de aplicarlos cambian según si buscamos mejorar textura, apoyo estructural o ambas cosas. No es lo mismo tratar un surco aislado que trabajar la armonización global del tercio medio de la cara.
Si quieres profundizar más en este tema, te recomiendo leer el contenido que tenemos en nuestro blog Al Box de medicina estética: Relleno ácido hialurónico 5 claves para una decisión informada, donde explicamos en detalle cómo tomamos decisiones responsables con ese tipo de tratamientos.
Los 50 y más: cuando la piel ya no resiste improvisaciones
A partir de los 50, se juntan varios factores:
– Disminuye de forma notable el colágeno y la elastina.
– La grasa facial se reacomoda y puede perderse en zonas clave.
– En las mujeres, la menopausia y los cambios hormonales impactan directamente en la piel.
– Se marcan más los pliegues alrededor de boca, mentón y cuello.
En esta etapa, los tratamientos ideales por edad se vuelven más estratégicos. No basta con “rellenar donde se ve una arruga”; debemos entender la cara como un todo: piel, músculos, grasa y hueso.
El rol de la bioestimulación y el soporte en los 50+
En los 50 y 60+, habitualmente:
– Priorizamos bioestimuladores de colágeno para mejorar calidad de piel y sostén.
– Consideramos técnicas de reposición y reposicionamiento de tejidos para recuperar armonía.
– Evaluamos con calma cuánta proyección y volumen conviene dar en cada zona para evitar un rostro artificial.
En buen chileno, en esta etapa ya no resiste improvisaciones. Cuando el plan es adecuado, el paciente no se ve “operado”, sino más descansado, con contornos mejor definidos y una piel que se siente más firme al tacto.
Un día llegó un paciente de más de 60 años y me dijo: “Doctora, no quiero verme joven, quiero verme como yo… pero como yo cuando dormía ocho horas”. Ese es justamente el espíritu de los tratamientos ideales por edad en esta etapa: respeto por la identidad facial, pero mejorando lo que el paso de los años ha ido desarmando.
Cómo decidir qué es ideal para ti (más allá de la edad)
La edad es un dato importante, pero no el único. En Clínica EM siempre consideramos:
– Estado real de la piel: daños por sol, tabaco, enfermedades, peso.
– Historial de tratamientos previos: qué te han hecho, con qué productos, cómo reaccionaste.
– Simetría y proporciones faciales naturales: cada rostro tiene su propio equilibrio.
– Estilo de vida: exposición al sol, sueño, estrés, alimentación.
Por eso insistimos tanto en que los tratamientos ideales por edad no salen de una lista estándar, sino de una evaluación clínica de tomo y lomo. A veces el mejor tratamiento es partir por algo más básico (como ordenar ciertos hábitos o tratar un problema de base) antes de pensar en procedimientos más avanzados.
Cuidados posteriores: lo que realmente hace durar los resultados
Da lo mismo si estás en los 30, 40 o 60: si quieres sacar cuentas alegres con tus tratamientos, los cuidados posteriores son clave.
Después de la mayoría de los procedimientos faciales médicos solemos recomendar:
– Evitar ejercicio intenso, calor extremo y sol directo por un tiempo definido.
– Usar protector solar de amplio espectro todos los días, sin faltar.
– No manipular zonas tratadas (apretar, masajear, apoyar mucho la cara).
– Seguir al pie de la letra las indicaciones que te damos por escrito.
En muchos casos, la duración y calidad de los resultados de los tratamientos ideales por edad depende más de tu constancia que del procedimiento mismo. Si haces tu parte, los efectos se ven más tiempo y, muchas veces, con sesiones de mantención más espaciadas.
Riesgos y cuándo decir “no” a un tratamiento
La medicina estética segura también implica saber cuándo no hacer algo, aunque el paciente lo pida.
En la evaluación inicial podemos decidir no realizar un tratamiento si:
– Hay enfermedades de base descompensadas.
– Existen infecciones activas en la zona a tratar.
– Las expectativas son irreales (por ejemplo, pedir “borrar todos los años” con una sola sesión).
– Hay antecedentes de reacciones adversas severas con determinados productos.
Todos los tratamientos ideales por edad tienen posibles efectos secundarios: moretones, inflamación, molestias leves, asimetrías transitorias, entre otros. Lo importante es que te expliquemos al tiro qué puedes esperar, cómo manejarlo y en qué casos debes avisarnos de inmediato.
En buen chileno: la transparencia es fundamental. Preferimos mil veces ajustar el plan o incluso decir que no a algo, antes de prometer resultados que sabemos que no son realistas.
Giftcards y elección de tratamientos: ojo con cómo las usas
Muchas personas llegan con una giftcard y la pregunta de siempre: “¿En qué la puedo usar?”. En Clínica EM, la giftcard permite regalar cualquier tratamiento y siempre incluye una evaluación con un especialista de Clínica EM.
¿Por qué es tan importante esa evaluación? Porque aunque la giftcard abra la puerta, los tratamientos ideales por edad deben definirse en función de tu piel y tus objetivos, no solo del tratamiento regalado.
A veces recomendamos:
– Partir con un procedimiento más básico, pero clínicamente más útil para tu caso.
– Guardar parte del saldo para una sesión de control o de mantención.
– Reorientar la idea inicial (por ejemplo, de un relleno inmediato a un plan de calidad de piel primero).
La idea es que esa giftcard no sea solo “algo que había que usar”, sino una inversión inteligente en tu proceso de envejecimiento saludable.
Cómo sacarle el jugo a cada etapa sin perder tu naturalidad
En resumen, cuando hablamos de tratamientos ideales por edad, pensamos en:
– En los 20: prevención y salud de la piel, sin exagerar.
– En los 30: prevención + corrección temprana de líneas y textura.
– En los 40: soporte, firmeza y manejo de surcos y ojeras.
– En los 50+: bioestimulación, reposicionamiento y armonización global.
Lo central es que tu plan sea coherente con tu historia, tu rostro y tu estilo de vida. No se trata de “cambiar de cara”, sino de acompañar tu proceso de envejecimiento de forma segura, honesta y a toda prueba.
Si te interesa ver resultados reales, videos de procedimientos y contenidos educativos cortos, te recomiendo visitar nuestro Instagram, donde compartimos casos y explicaciones prácticas de medicina estética.
Y cuando estés listo para dar el vamos, en Clínica EM estaremos para ayudarte a definir tus propios tratamientos ideales por edad, con una evaluación médica detallada y un plan pensado para ti, no para la moda del momento.
Este artículo fue escrito por Doctora Blanca Girardi de Steve, Directora Médica de Clínica EM, con 25 años de experiencia en medicina estética y rejuvenecimiento facial.
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